lunes, 19 de junio de 2017

30 años de Bar Rey. Un bar de Santa Coloma

El Bar Rey cumple 30 años. En esta encarnación. Como los grandes grupos de rock, esta alineación del Bar Rey es la gloriosa. El Carlos, la Nuri y el Rafa. Antes estuvo también la madre de los Castis en la cocina, pero esta es la alineación de hoy, la que se pueden encontrar si vais al chaflán que une el Paseo Lorenzo Serra y la muy gloriosa Calle San Joaquín.
Qué tiene este bar. Hace aproximadamente un año, escribí un texto en el que venía a contar que yo, que era tan guay, que había ascendido en la escala social, que ya no era 'del barrio' porque frecuentaba los bares y bodegas de la plaza de la Vila y la Sant Carles, yo, como digo, era tan importante que pensaba que todo lo que sucedía en el Rey tenía que ver conmigo. Que yo era el centro del mundo. En fin. Lo hice tan mal que nadie entendió nada.
El Bar Rey es un bar de Santa Coloma. Un bar al que puedes llevar a los colegas a tomar algo, a las colegas a comer un plato combinado y viceversa. Un bar sin Facebook. Si Twitter. Sin Instagram. Porque es un bar de Santa Coloma y es en los bares de Santa Coloma donde te encuentras a la gente. La gente normal, los trabajadores de los talleres, los profesores del instituto cuando estaba el instituto, las trabajadoras de los supermercados, los colomenses que una vez que entran se ven atrapados en una vorágine de chistes espantosos a cargo del Rafa, o entran en una discusión sobre fútbol con el Carlos, o comenta la actualidad política con el fino ojo de la Nuri, los que vienen a pasar el rato porque no hay otra manera que pasar el rato que en compañía de alguien que te preste un poco de atención y te ponga algo de oído y te resuelva alguna duda de esas que te consumen, que te guíe, que te haga reír un rato, que te atienda con gracia, que te deje en paz cuando necesitas que te dejen en paz... un bar de Santa Coloma.
De los que hay en Santa Coloma y han hecho de Santa Coloma la ciudad más fascinante de todas las que se hacen y se deshacen. De los que construyen una ciudad. De los que no hay que querer. Porque son nuestros. Hay uno en cada barrio. Y hay miles de ellos. Los que acogieron un equipo de fútbol, los que hacen de local social, los que ponen de su parte para que el barrio no se joda más.
Un bar que no necesita nada más que ser un bar, un lugar en el que se desayuna antes de ir a currar, en el que comerte el bocata a mediodía, tomarte algo cuando vuelves de algún sitio, y no des mucho la murga o te creas que esto va a ser el hogar del chufeta, que no, que aquí a las ocho estamos ya todos en casa.
Hay muchos bares en Santa Coloma. Bares que han cambiado, bares con éxito de público porque viene 'gente de fuera' como si vinieran vacunados, bares que se mantienen fieles a un estilo, bares que son alegres, bares más oscuros, bares 'normalizados', bares buscando el bar que quisieran ser. Si algo tiene el Bar Rey es que es un bar que tiene claro lo que es y lo que quiere ser. Y lo mantiene. Y se mantiene. Un bar. Un bar con sus camareros vestidos de blanco, un bar en el que encontrarás a gente normal, a gente de la calle, a toda la gente, que va a un refugio, a un lugar seguro.
Un bar en el que aprender. En el que nosotros, los jovencitos que teníamos poco menos que 16 años y pasábamos las tardes allí perdiendo el tiempo con el pinball, con el ajedrez, con los chinos, hemos aprendido muchas cosas. Hemos aprendido a conocer a gente, a tratar con gente, a escuchar a la gente. Al que tiene problemas, al que le está yendo de puta madre, al que mejor no preguntar, al que acaba de salir, al que está yendo al curro, al que tiene una historia, al que va con la prisa, al que quiere Wifi, a la que quiere un agua antes de ir a ensayar al teatro, a la que quiere un cortado rápido, a la que está llevando al crío al cole, a la que va a la gestoría, o al que va a abrir su otro bar un poco más para allá. A que nos conozcan a nosotros. A veces bien, a veces mal.
Otro espacio de socialización. De qué conozco yo a este tío, de qué me suena esta chica... del Casti, del Rey.
Un sitio en el que aprender. No hay gracieta, broma, chascarrillo, idea, que no haya venido del Casti. Del Rey. El niño que mucho sabe. La casa de la grasa. La mesa de la empresa. Fuera o fuese. El oji de cueri. Podríamos estar toda la vida...
El otro día, después de comer con el Monedero, se nos ocurrió ir a tomar un café, dónde... joder, al Rey, claro. Me hizo ilusión. Un bar normal, de gente normal. Por eso es especial.
Hay muchos bares en Santa Coloma. Bares como el Rey (cuesta llamarle Rey cuando siempre le hemos llamado 'el casti'), bares en los que simplemente te encuentres bien. Nada más y nada menos. Y en los que aprendes a escuchar. Lo que tienen que decirte, si te apetece, los tres hermanos Castillejo.
Se cumplen 30 años de esta encarnación del Bar Rey. No sé si harán fiesta. El otro día el Perea me envió un Tweet con este montaje fotográfico. 30 años. Al Edu le pareció que era ayer. La madre del Edu vigilando desde la ventana. Madres dejándonos recados en el bar. No sé si harán fiesta.
Nos acordaremos de los que no están, de los que están o de los que no les encontramos. Del Flánagan, del Montserrat, del Stoikov, del Banachek... no daré más nombres.
Es cierto que los textos últimamente me están quedando sosos.
¿Harán fiesta?
¿Me quieres ver los calcetines?
Págate unos quintos ya. Y si te pica la barba, te jodes.
Felicidades, Castis!

1 comentario:

  1. Pues es verdad el Bar Rey forma parte de la historia de Sta. Coloma, pero también su gente y tu Toni eres parte de esa gente. Me ha gustado mucho el articulo, un estilo urbano, de barrio, de Santako. Felicidades y un saludo

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