lunes, 13 de marzo de 2017

Karl Uwe Raske

Es en los momentos difíciles en los que una comunidad recurre a una persona carismática para que sacuda los cimientos de la sociedad. Con su influjo y su carisma, esa persona es capaz de hacer sentir en los demás (el concepto de 'demás' lo pueden asociar con lo que quieran) que pueden desentenderse, que pueden equivocarse, que pueden confiar. En los momentos difíciles que se presentan en cualquier tipo de sociedad, hay alguien que se erige en el portavoz de todas las voces de todos los ciudadanos de bien. En los momentos difíciles, hay alguien que se yergue, que se levanta, que alza su testa hacia el cielo y dice la verdad. En torno a sí, todo es posible. En torno a esa persona, la gente se siente segura, sabe que lo que se proponga estará bien. En torno a esa persona, el pueblo entiende que todos sus anhelos están a salvo. Cuando surge un momento de crisis en un grupo humano, siempre hay alguien que se siente en la necesidad de liderar una reacción, de hacer algo, siente la llamada de algo superior que le conmueve, que le llama, que hace que la sangre le hierva y actúe. Y sus compañeros y compañeras entienden que no hay otra salida que seguirle, que él lleva la antorcha y que los demás están para cuidarle, para hacer lo que se pueda por que todo lo que esa persona de la antorcha en la mano tenga a bien realizar, salga bien. En toda comunidad humana hay un momento en el que hay que tomar un camino y es ahí cuando aparece una persona que es capaz de hacer ver con claridad lo que parece oscuro. Siempre que pasa algo que pone en peligro la estabilidad de un conjunto, hay un individuo que es capaz de poner su vida en riesgo y toda su capacidad al servicio de todo lo que merece la pena. Siempre que el tren de la convivencia de los seres humanos amenaza con descarrilar, surge el héroe que retorna la paz al pueblo. Siempre que mires hacia el futuro, sabrás que esa persona capaz y valiente, ha dado un ejemplo de sacrificio y que lo que tenemos todos, por poco que sea, lo debemos a esa persona que ese momento, supo ser y encarnar lo que el pueblo demandaba. Cada vez que nos encontramos, como agrupación, como entidad, como organismo, como si fuéramos un cuerpo con diversas partes que funcionan al mando de un cerebro y ese cerebro parece haber desaparecido y necesitamos que alguien coja las riendas, ese alguien aparece y como decimos coge las riendas y vuelve todo a ser como debería ser. Cada vez que el futuro nos asusta, cada vez que el presente parece conducir irremediablemente al caos, a la destrucción, al desorden, una persona aparece para hacer lo que se tiene que hacer. Y todos le admiramos, y escribimos poemas sobre su gloria, y queremos ser como él, y colgamos su imagen de los balcones, de las farolas, y nos imprimimos sus discursos, y memorizamos sus palabras, y hacemos programas de radio en los que recordamos su figura, y le invitamos a hablar en los más diversos foros para que alumbre nuestra mierda de conocimiento y nos sirva de ejemplo. Siempre que pasa algo, surge alguien. Siempre que hay un momento de extrema necesidad, la vida, el mundo, la naturaleza, Dios, el azar, nos salva in extremis y coloca a la persona oportuna en el momento ideal.
Así, estaba la orquesta a punto de comenzar, cuando Karl Uwe Raske pasó por la plaza comiéndose una manzana.

2 comentarios:

  1. Carismática... como Trump? o como... Rajoy?

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  2. Sí, hasta la oveja negra... Qué se habrá creído.
    Si voy un poco más allá tendré que pernoctar fuera de casa y llevarme a Joselito, que no tiene mucho gusto por las excursiones. Me doy paseos de 100 km...

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