lunes, 16 de enero de 2017

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento



En su segundo libro de poemas, Alberto Comeñasa optó por poner nombres reales a sus protagonistas. Así, Karl Marx se enamoraba de Pastora Imperio y le enviaba encendidas cartas de amor y en esas cartas incluía unos versos que en realidad eran los que Alberto Comeñasa estaba pensando en escribirle a otra persona. En el mismo poemario, Cánovas del Castillo se enamoraba de Sagasta y le pasaba poemas cifrados en discursos encendidos, mediante un sistema de codificación que el propio Comeñasa explicaba en el prólogo del volumen y que, en realidad, no eran más que versos que otra vez Comeñasa había escrito. La tercera de las cuatro partes de este libro de poemas es quizás la más intensa. Aquí la reina Beatriz de Holanda es la que escribe cartas completamente fuera de tono a Johan Cruyff, describiendo con una sordidez extrema toda la serie de guarrerías que le haría al Flaco si le tuviera delante. Obviamente, son poemas escritos por el propio Comeñasa, como ya se imaginarán. Por último, el cuarto de los fragmentos de los que se compone el poemario baja bastante el tono, aquí es Goethe el que escribe poemas a una enamorada que por una vez no aparece con un nombre concreto. Ocurre que a Comeñasa no se le ocurre otra cosa que fusilar poemas del propio Goethe y, bueno...

Anastásides Karageorgatos es quizás el más reconocido experto en la obra de Cavafis y en su ensayo titulado 'Cavafis, aún ahora', viene a demostrar que la obra del poeta de Alejandría es completamente actual. En su empeño por hacer pasar a Cavafis como un autor que debería estar de moda, es capaz de recoger testimonios de algunos de los más renombrados personajes de la moda, la música y el deporte (ninguno de ellos griego, ni de alejandrino), que hablan cada uno de ellos de los versos de Cavafis que más les ayudan en su vida diaria, los que recogen vivencias que asumen como propias, versos que alguno de ellos lleva tatuado en su cuerpo. Anastásides Karageorgatos incluso llega a incluir un dvd con famosos cómicos del Saturday Night Life leyedo los poemas de Cavafis, lo que provoca momentos de una risibilidad tan palpable que desvirtúa el contenido del mismo. Karageorgatos, en el colmo de la inconsciencia, llega a incluir en la terna de personalidades 'adictas' a Cavafis a la Rana Gustavo, que dice soñar con un mundo mejor cada vez que lee el poema 'Itaca'. Así pues, desde aquí, no recomendamos en absoluto el despropósito comentado y seguimos proponiendo que se acerquen a la obra de Cavafis a través del libro que servidor de ustedes escribió hace ya treinta años y que...

Las redes sociales han convertido a Felisberto Gelde en un autor de moda. Sus atrevidas demostraciones físicas, las proezas que consigue haciendo gala de un estado muscular fuera de norma, le han colocado a la cabeza de los más seguidos influencers del mundo. Sin embargo, lo que muchos auguraban como el sonoro fracaso de un personaje virtual que se quiere acercar al mundo de la literatura culta, se ha saldado con una sorpresa mayúscula por parte de la crítica, que no ha podido por menos que considerar que 'Pazos de Ulloa' es una novela mayúscula, una historia que recoge el testigo de la mítica obra de... ¿cómo se llamaba el que escribió Pazos de Ulloa? Sí, esa novela que inspiró la serie que protagonizaba Omero Antoniutti, que se ambientaba en Galicia, claro, si es un pazo, dónde se iba a ambientar... si, hombre, era un autor... o era una autora. Espera. ¿No sería Rosalía de Castro? ¿Te sabes el nombre de alguna autora gallega más? Sí, Emilia Pardo Bazán. Ya. Un momento, no será Emilia Pardo Bazán... no lo mires, no lo mires. Es Emilia Pardo Bazán. Ostras, es Emilia Pardo Bazán. Y de qué dices que iba el libro de... la madre que parió a Felisberto....

Tu madre no deja de insistirme que tengo que publicar alguna vez alguna cosa de las que escribo. Cada vez que me ve me vuelve a dar la tabarra con el tema. Que ya está bien, que van pasando los años y no he publicado nada, que todo lo que tengo escrito es mucho mejor que lo que ella viene leyendo desde hace años, que es una lástima que lo deje todo pasar, que no está bien que dedique tanto tiempo para nada, que debería preocuparme un poco más por lo que escribo y hacer de esto un medio de vida, que otros con mucho menos llevan años viviendo y publicando y recibiendo halagos y parabienes y se han hecho una carrera y que yo en cambio sigo ahí sin hacer nada, dejando la vida pasar, desperdiciando un talento prodigioso, una gracia y una capacidad para crear de manera constante, casi continua, casi total, sin que eso lleve a ningún sitio. Tu madre no deja de insistirme, que tengo que publicar alguna vez alguna cosa de las que escribo. Cada vez que me ve, me vuelve a dar la tabarra con el tema. Que ya está bien, que van pasando los años, que no he publicado nada, que todo lo que tengo escrito es mucho mejor que ella viene leyendo desde hace años, que es una lástima que lo deje todo pasar, que no está bien que dedique tanto tiempo, para nada. Ni una coma.

Lo que iba a convertirse en mi primera novela de aventuras, finalmente resultó ser mi segunda novela de aventuras. Se me ocurrió que sería una idea genial hacer una novela del proceso de creación de mi primera novela para hacer de ella mi primera novela. La novela de aventuras transcurría en el Chaco paraguayo y allí pretendía yo viajar para estar en el lugar donde transcurrían los hechos. Todo lo que me pasaba durante ese lapso de tiempo en el que yo preparaba el viaje, viajaba, estaba allí, conocía a la que sería mi compañera (no estaba planeado pero pasó y cuando pasan las cosas, pues pasan), teníamos a nuestro primer hijo, en fin, todas esas cosas relacionadas con la vida que no dejan de ser una aventura constante y más aún cuando estás viviendo todo eso en otro país, pues la verdad, dieron como resultado una vez pasadas al papel una obra bastante interesante en la que se mezclan el proceso creativo con la realidad y un poco también con la experimentación. La segunda novela, la de aventuras según los cánones establecidos y contra los que estoy un poco en contra, se llamaba 'Chaco' y bueno, también fue un éxito. Y a mi hijo le llamé Chaco. No dejo de tener ideas geniales. Todo el rato.

En mitad de la entrevista, el periodista le preguntó a Emilia Pardo Bazán por qué había escogido ese seudónimo. La escritora se puso algo nerviosa y mirando a la cámara dijo que, bueno, que realmente no era ningún seudónimo y que era su nombre real. El periodista, como quiera que la joven escritora gallega tenía fama de ser una persona bastante irreverente en sus intervenciones públicas, insistió preguntando qué era lo que le había llamado la atención de Emilia Pardo Bazán para tomarla ya no como ejemplo, sino también como firma para su obra. La joven, nuevamente, mirando a cámara y al propio periodista, buscó en el bolsillo de atrás de su pantalón y extrajo una pequeña cartera de la que sacó un carnet de identidad que enseñó tanto al periodista como a la cámara. En el carnet, con su foto, se leía claramente el nombre de Ana Figueiredo Santos. Acto seguido y visiblemente nerviosa le explicó al periodista que ella no sabía qué era un seudónimo, que lo que ella en realidad quería era... que ella no pensaba que utilizando es nombre... que era su nombre pero que solo lo era cuando estaba escribiendo, que la poseía Emilia Pardo Bazán y que ella no sabía escribir tanto pero que el espíritu de Emilia Pardo Bazán la atrapaba y que ella lo único que quería era que la dejase vivir en paz, que era administrativa en una empresa de logística... y entonces fue el periodista, al que todo el mundo conocía como Pedro Piqueras, el que se puso a sudar. 

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