jueves, 26 de septiembre de 2013

Baal


El que quiso y no se encontró con fuerzas, se vio obligado a pedir ayuda. Hombre de muchas ideas pero de poca concreción, quise abarcar más de lo que pude y un día, totalmente bloqueado, me encontré con que mis respuestas científicas, mis teorías racionales, todo el saber adquirido y criticado en libros y libros se tambaleaba. Fue entonces cuando tuve que volver mis ojos a Baal. Fue en esos días, en los que todo parecía nublarse a mi alrededor, cuando se desvanecían mis pensamientos, cuando no encontraba el motivo por el que seguir adelante, cuando recuperé mi fe en Baal. Fue en esos agrios minutos. Ahí justamente.
Cogí fuerzas de dónde pensaba que no podría sacar y busqué dónde podría Baal escuchar mi petición, dónde podrían mis plegarias recibir su respuesta. Y seguí la luz, la luz que él creó tras un espantoso combate, seguí el brillo, la energía, seguí todo lo que tiene de brillante la existencia... pero no tenía fuerzas para ir siquiera tras ese impulso.
Encontrábame un día sentado con la ventana justo a mi lado, cuando vi ese brillo, fue entonces cuando me llegó aquella fuente de luz. Entendí que era Baal y, completamente alborozado, rendido de alegría por poder, al fin, expresar lo que me pasaba y pedir auxilio y algo de mensaje reconfortante, me dispuse a contarle a Baal:
-Oh Baal. Oh, gran Baal, que todo lo creaste con lo más nimio. Oh, gran Baal, que para ti tienes el poder y la fuerza. Oh Gran Baal, que a veces permites tratársete con gentileza y otras con displicencia. Oh Gran Baal, escucha ahora a este humilde ser humano, creado por ti sin haberlo pedido, pero agradecido por siempre. Oh Gran Baal, escucha esta súplica. Escucha Oh Gran Baal que no tengo ya fuerzas, que he perdido el norte y que vagabundeo por el mundo dejando pasar los días sin más placer que el verlos pasar. Oh Gran Baal, tú que tienes el tiempo, que lo alargas y lo acortas, Oh Gran Baal, que vives en el mundo porque el mundo eres tú y bajo tu poder todo es factible, si tú quieres... Oh Gran Baal, qué debo hacer, qué futuro me espera, qué me ocurre, qué tengo que todo se me figura impenetrable. Oh Gran Baal, que tienes en tus manos el poder de saberlo todo y de ignorarlo a la vez... oh Baal, Baal que cuando el mundo no existía tú pensaste en hacerlo vivir y nacer y crecer y que...
Y fue el mismo Baal el que me dijo desde el otro lado de la sala, con una voz desganada que denotaba que Baal venía de hacer algo antes...
- Mortal, ¿cuál es tu anhelo? ¿Ser cómo los demás? ¿Ser hormiguita que produce y que consume? ¿Esforzarte por un ideal? Mortal ¿cuál es tu deseo? Hacer, cumplir, prometer, cambiar, realizar, consumir, cortar, construir... deja eso en mis manos. Yo hago todo eso. Mortal, muchos juegan a ser Baal, pero sólo yo soy Baal. Y he decidido que nadie más lo sea. Nadie más hará nada. Nadie más jugará, comerá, correrá, modelará, cincelará... nadie más. Dejar de hacer nada. Estoy pensando un cometido para vosotros. Tener paciencia. 
Y espero desde entonces, Oh, Baal, Oh Gran Baal, que te decidas, que cumplas lo prometido y que nos ilumines oh Gran Baal... Sabio y grandioso Baal!!!
Una y mil veces... no presionéis.

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