miércoles, 6 de marzo de 2013

Sonata Número 4

Qué tendrá la Sonata Número 4, que a todas horas, suena que suena, en todos los transistores. Caminando durante las primeras horas del día por el Humperdinck Boulevard neoyorquino, el crítico y santón de la prensa cultural norteamericana Jonathan Van Desten, escuchó en los altavoces de un restaurante de esos que tienen terraza y dónde Woody Allen suele siempre ubicar alguna conversación interesante e inteligente, una melodía y sin saber qué ni porqué, se le enganchó. Pocas horas después, en un almuerzo con su querido amigo y autor teatral Alan Woodison, una pequeña orquestina de cámara amenizaba a los concurrentes interpretando una serie de obras entre las que se coló casualmente esa misma melodía que él tenía en la cabeza. En el coche, mientras volvía a casa para comer con su hijo, que acababa de llegar de un viaje a Singapur, sintonizó una emisora donde habitualmente ponían clásicos de los sesenta y setenta que a él le gustaban mucho y sin saber cómo ni porqué, se coló una melodía que él ya consideraba prácticamente suya. Mientras saboreaban lo que su criada, la señora Rosalita, les había preparado, su hijo y él pusieron la tele un rato y vieron a un apuesto galán maduro, con el pelo larguito y plateado, de esbelta figura, menear su cabeza a un lado y otro mientras, a las puertas del J'Hayber Palace comentaba lo contentísimo que estaba del éxito de su Sonata Número 4 y de lo bien que había sido acogida su obra en la capital neoyorquina. Van Desten prestó atención a la noticia y se interesó por lo que estaba diciendo aquel músico que respondía al nombre de Obelísimo Trampantonio.
Volviendo a la ciudad, hacia la redacción de la revista 'Tonadics' para entregar un artículo sobre Schönberg y la madre de Schönberg, en la misma emisora antes citada, escuchó de nuevo la pieza de marras. Como ocurre en estas emisoras de clásicos contínuos, allí no presenta una canción ni Petete, así que se quedó con las ganas de saber si... ¿Sería esta la Sonata Número 4? ¿Cómo se habría colado esta obra a su amplio conocimiento sobre el tema? ¿Quién era Obelísimo Trampamtonio? En cuanto llegó a la redacción pidió que alguien le hiciera llegar alguna grabación con la Sonata Número 4 y se fue a la sala de audición.
Le pasaron el cd, se colocó los auriculares y lo que sonó no era en absoluto la Sonata Número 4. Así que sería otra cosa.

3 comentarios:

  1. No, pues todo esto demuestra que, a pesar de la opinión del propio autor, algo tendrá la sonata número cuatro. Yo he leído mucho sobre ella últimamente. Confieso que nunca la he escuchado, pero tengo la esperanza de que un día, como colofón, nos obsequiará usted con una reproducción de la famosa sonata. Como si tiene que componerla usted mismo porque se perdió la de Trampantonio.

    Ya, dirá que todo le mando componerlo a usted. Pero bueno, para eso es músico!

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  2. Yo las únicas que conozco es la Beethoven y Haydn , pero si dice que ese Trampantonio escribió una y se perdió habrá que creerle. Una pena:-)
    Un abrazo

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  3. El agua del grifo en China, a menudo, huele a aguas fecales. Entonces, le echan más cloro, y huele a aguas fecales y a lejía a la vez.

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