lunes, 11 de febrero de 2013

El Papa no es español

Se levanta uno por la mañana y la primera, zas, en toda la desto. Que si el presidente de los empresarios madrileños, Arturo Fernández, un señor que si le dejas un micro abierto así las 24 horas te dan ganas de ser empresario tú también y que arda troya como poco, me he perdido... por dónde voy. Ah, si, que el tal Arturo Fernández pagaba en negro las horas extras a sus empleados...
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En fin. La pólvora. La imprenta. La rueda. El dinero negro. ¿Parece mentira no? Empresarios pagando en negro a trabajadores. Es como... surrealista ¿no?
Pues está uno ahí dándole a la búsqueda, y haciendo cosejas para procurarse un futuro mejor y dicen por la radio... El Papa ha dimitido.
Carámbanos, caracoles, cáspita.
El Papa, que será alemán y todo lo que quieras, es un flojo. Como la ministra de Educación también de Alemania, que va y dimite porque... ay, porque, ay, porque plagió su tesis doctoral. Para flipar. Qué flojos.
Eso, quizás, es lo único por lo que uno puede sentirse realmente orgulloso de ser español. Aquí no se va nadie. Otro ejemplo más. Domingos Paciencia, portugués, dirige al Deportivo de la Coruña durante dos meses, menos de dos meses, pierde dos o tres partidos y dice que si el problema es él, que se va. Y se ha ido. Nada de 'yo esto lo saco adelante porque me voy a cagar en ...'. No. Esto no lo levanto, me largo, que venga otro y que se avíe. Ahí lo tienes. No es español.
El Papa se va porque dice que no tiene fuerzas para seguir con el ministerio petrino. Maravilloso alarde de sinceridad. Nuestro queridísimo monarca por ejemplo, que es español, más que tú y que yo juntos, ayer en la final de Copa de Vitoria tuvo que soportar una pitada de todo un pabellón de esos llenos de gente y aguantó como un campeón teniendo la salud como la tiene y con la edad venerable que ya gasta. Pues qué se creen... ¿que le va a dar depresión y va a decir...no, esto yo ya no... yo me najo de aquí y que venga el niño de la barba y se lo coma él que yo ya no...? Y un huevo. Aquí no se va nadie, porque si te vas, pierdes. El que se fue a Sevilla perdió su silla. Regla de oro.
Nuestra ministra de Sanidad, por hacer la comparación con la alemana anteriormente citada... ni por asomo va a dimitir. Aguantará, o puede que haya una crisis de gobierno y la manden a presidir la Fundación Perico de los Palotes para el desarrollo de los nosecuantos y se acabó. Pero salir y decir 'oye, que si, que mejor me voy'. Ni locos.
El Papa se va, no es que no vaya a haber más papas, vendrán otros.
Ahora bien. Un frío temblor recorre mi espalda.
Que igual el próximo Papa puede ser español. Cuidado. Rouco Varela por ejemplo. Si por una broma del destino, el Papa fuera español... no. No. Mejor no pensarlo. Pero ahí está. Rouco, Cañizares... ojito.
Y si hay un Papa español, tenemos Papa para milenios. Ahí, siempre. Siempre. Siempre.

3 comentarios:

  1. Es verdad, monsieur, muchas veces he pensado eso que usted apunta: en España no se va nadie. Es un país raro, con perdón. Precioso, pero algo raro para esas cosas. Ya pasaba en la boda de la hija de Lola Flores, que ella venga a gritar "¡Si me queréis, irse!", y la gente juraba que la quería, pero no se iba, ni aunque murieran aplastados por la avalancha.

    Por favor, dígame que ese señor no se llama de verdad Domingos Paciencia. Dígame que sus padres no le hicieron eso, y que en realidad es un personaje de los suyos.

    Feliz comienzo de semana, monsieur

    Bisous

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  2. Lo cierto es que esta noticia me ha dejado de piedra. Dimite porque está agotado... ¡anda, también lo están los albañiles y demás obreros obligados a trabajar hasta bien pasados los 65!

    En fin, no sé yo si será español o no el próximo. ¡Ya no le digo nada si llega a ser gallego jajajajajaja!

    Un saludo.

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  3. Cierto. hay quienes en vez de perpetuar la especie se dedican a perpetuarse a sí mismos:-) Me ha arrancado la gran sonrisa del día.
    Un abtazo y feliz semana

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