jueves, 20 de julio de 2017

Grandes casos mal resueltos de la Historia

¿Dónde está Elvis? ¿Dónde está Elvis? ¿Dónde está Elvis? Esta es la pregunta que más de medio mundo lleva haciéndose desde hace 40 años y que fue resuelta de la manera más común con un complaciente 'muerto de su muerte'. Sin embargo, para millones de personas en todo el planeta esta respuesta no es válida y presumen de conocer que realmente Elvis no está muerto, sino que algo oscuro pasó con Elvis que nos ocultan. Elvis, aseguran, está vivo en alguna isla desierta o viviendo de manera anónima bajo otro nombre en cualquier lugar del mundo. Nosotros no nos conformamos con las hipótesis barajadas hasta ahora y hemos recurrido al informe del investigador japonés Uchi Konomaru, para desmontar las ideas preestablecidas y dar con la verdad.
'Mi primer contacto fue con el estudioso del rock and roll y erudito sobre Elvis y su mundo, John Lennon (nada que ver con el John Lennon de Liverpool), que tras una serie de preguntas comprometedoras sobre la muerte de Elvis, me aseguró que 'Elvis vive en los corazones de todos los rockeros del mundo'. Respuesta final que me resultó del todo insuficiente. Así que después de entrevistarme con Lennon en Manchester, viajé hasta Memphis y hasta la propia localidad de Tupelo, para averiguar algo sobre la muerte de Elvis.
Mis conclusiones son las siguientes. Según los informes, Elvis murió al parecer como consecuencia de una larga serie de dolencias que importa poco enumerar pero que, tratadas en conjunto, bastan para terminar con la vida de un elefante. Sin embargo, el hecho cierto de que nadie viera morir a Elvis, causa dudas entre los que piensan que si tan grave era todo, debería haber sido más visible su paso al otro mundo. Esto hace dudar de que realmente Elvis haya muerto. Yo sostengo que Elvis, de esta manera, está vivo.
Como quiera que no hemos visto desaparecer físicamente a alguien, no podemos tener la certeza de algo. Podemos acumular pruebas, podemos valorar las autopsias, podemos confiar. Pero podemos desconfiar. Y en el caso de Elvis, como en el de otras estrellas del rock y del cinematógrafo, la duda es relevante. Elvis no ha muerto. Está vivo. O al menos no está donde dicen que está. He preguntado a sus asistentes, he preguntado a fans, he preguntado incluso -y es donde he obtenido las respuestas más valiosas- a personas que ni siquiera conocían de la existencia del propio Elvis. Elvis no murió en 1977. Elvis está vivo. O al menos no murió cuando nos dijeron.
Lo extraordinario del caso de Elvis es que no pasó a ninguna isla desierta, ni siquiera vivió en otra ciudad con seudónimo. Los últimos años creativos de Elvis demuestran tal falta de imaginación que indagué sobre esta línea. Elvis ni se molestó en cambiar de nombre porque ni siquiera sabía que había muerto. Así que finalmente esta es mi conclusión.
Elvis, siendo ya una rémora de un tiempo pasado, caduco, sin nada que aportar y más decrépito que sujeto de lástima, era un estorbo para todos. En lugar de finiquitar su vida, se decidió que Elvis, el Rey del Rock siguiera pensando que era lo que era, luchando por hacer algo que ya ni siquiera le gustaba, pero al menos entretenido. Encerrado en su casa, pensando que fuera el mundo le creía vivo, no supo de la parafernalia preparada sobre su propia muerte. Él se pensaba vivo, pero en realidad estaba muerto. Hace años que estaba muerto.
Y así, consideró que las visitas a su casa en Graceland eran cosa de un repunte de fanatismo y de devoción o bien porque algún tema de su extenso repertorio había vuelto a pegar en las listas. Así hasta que, o bien murió a principios de los años 2000 o bien sigue vivo en su mansión, con un pequeño servicio automatizado que le facilita la vida y mantiene viva la ilusión.
Él está vivo y nosotros tan tranquilos.'

miércoles, 19 de julio de 2017

Las cloacas del interior

¿Le has visto? No ha dejado de mirar el móvil todo el rato mientras has estado hablando conmigo. Seguro que lo ha estado grabando todo. Antes no venía nunca a este bar y ahora viene muy a menudo ¿Qué querrá? Seguro que me tienen el portátil intervenido. Ya no envío correos electrónicos, he vuelto a quedar con la gente para decirle las cosas. Utilizo el móvil de mi madre para hablar con los amigos, pero tampoco me acabo de fiar, son muy listos y saben que mi madre es mi madre. Con la llegada de las nuevas tecnologías, estamos más expuestos que nunca. ¿Viste el documental ayer? ¿No lo viste? ¿Y porqué no lo viste? ¿Eres uno de ellos? ¿Es que no te importa? Lo vamos a volver a emitir para que la gente se entere de lo que está pasando. La gente no se entera. No quieren que sepamos lo que pasa. Nos están controlando constantemente todo lo que hacemos y todo lo que decimos. Saben los sitios a los que vamos, somos tan tontos que nos sacamos fotos en esos sitios y los controlan, pueden ir luego a averiguar, a chantajear a la gente. No se detienen ante nada. Es el negocio lo que les peligra. No son solo cosas de ideas, es un negocio, todo es un negocio. Y no estamos haciendo nada. No estáis haciendo nada contra eso. No se mueve la gente, no la sacáis a la calle. No entiendo como la gente no sale a la calle y rompe con todo eso de una vez. ¿No has visto el documental? ¿Y el del Évole? Cada día sale una noticia nueva que me revuelve el estómago. Hoy ha salido eso del Blesa. A ese se lo han cargado. O porque sabía mucho o porque ya lo había contado todo o porque ya no era útil. Esta gente son una mafia. Y la gente no se entera. Hablas con la gente y parece que todo les importa una mierda. Está todo podrido. Ni los nuevos son ya trigo limpio, los nuevos, esos tuyos a los que os habéis pegado por interés, han puesto el culo en la silla y ya no hacen nada. Ya tienen la paguita y están tan comprados como los otros. Son peores que los otros. En realidad, sois peores que nada. En realidad, me gustaría saber porqué siempre que acabo de hablar contigo te pones a mirar el móvil. Supongo que le estarás diciendo a alguien que has estado conmigo. Supongo que eres uno de ellos también. Se te ve venir a la legua. Está todo tan mal. Estoy tan aburrido de todo que ayer viendo el documental no sé de qué me venían ganas, porque de verdad que estoy ya harto de todo. Esto solo se arregla con fuego. Fuego a tope. Fuego. Porque lo tienen todo montado para que siempre manden ellos y aquí no se mueva nada. Es asqueroso todo. Lo que están haciendo para jodernos. Y tú no haces nada. No te veo hacer nada. No sé cómo no hacéis nada. No sé como no sale la gente a la calle. Siempre hacéis igual, al final no hacéis nada. Ya me gustaría saber qué es lo que dices que haces cuando dices que haces lo que haces. Y de qué vives. Porque no te veo nunca hacer nada. Está todo tan podrido. Después de lo de ayer, yo creo que ya no sé a qué tenemos que esperar para romper con todo. Porque esto es ya el colmo. Es que te lo están enseñando, te lo están poniendo delante de los ojos y no somos capaces de reaccionar. Y cuando alguien lo hace encima le ponemos pegas o no le veis garantías. No sé. De verdad que estoy aburrido y asqueado. No me pienso ir hasta que no se vayan los de la mesa aquella. Me miran todo el rato. Yo no sé porqué no hacemos nada. En la próxima reunión lo voy a decir. Cuando volvamos de vacaciones.

martes, 18 de julio de 2017

Contra el fascismo

Me imagino la reunión. Uno lanza la idea. Ponemos un cartel con la foto de Franco y el llamamiento a no votar, en castellano para que lo entiendan y parezca más facha. El 1 de octubre No a la República. Y lo dejamos así. Y causamos revuelo. Y hacemos que las redes ardan. Y luego decimos que hemos sido nosotros y que es una forma de llamar a votar.
Ayer, cuando el Coco compartió la foto se me heló la sangre. Carteles con la cara de Franco colgados en Santa Coloma. No me lo podía creer. Qué banda de fascistas de mierda, colgando carteles de Franco precisamente la víspera del 18 de julio. Qué hay que hacer. Qué hacer. Salir y taparlos. No salí. Entre los comentarios, uno apuntó que podía ser una campaña falsa de gente cercana a la CUP y que... no me lo podía creer, no podía ser. Esta mañana, antes de salir de casa, hablaban de los carteles, que se habían visto en otras localidades de Catalunya. Como me tenía que ir, no me ha dado tiempo de escuchar a Antoni Baños reivindicar la acción desde Repúblicadesdebaix.
La intención es, al parecer, recordar que vivimos en un Estado que es heredero del franquismo y que no nos deja votar. Ergo, todos los que no vean claro lo de votar en el Referèndum, pues que se vayan haciendo a la idea.
Voy a hablar de la parte que me toca. De un tiempo a esta parte, a la gente que considera que lo del 1o no es un referèndum como el de Escocia y que en todo caso es una movilización por el derecho a decidir que preparará un referendum de verdad, nos llaman partidos de orden. Un artículo del profesor Juanjo Gallardo nos llama así. Partidos de orden. Se lee en otros lugares que mantenemos el status quo, que somos garantes del orden, que al final siempre estamos del lado de los que quieren que no pase nada. Que esta es una ventana de oportunidades para... la República.
Los calentones y los excesos verbales, de los que yo mismo puedo participar, me los ahorro. Me refiero a esa línea que sitúa a los de un lado y a los de otro en dos campos claros: demócratas contra franquistas. Partidos de orden contra partidos rupturistas. Altero el orden.
Vamos al grano. Me daría tanto asco tocar un cartel con la cara de Franco, como supongo que le daría a un alemán antinazi tocar un cartel con la cara de Hitler para hacer psicología inversa. Me provoca una aversión tan grande la gente que considera que, por ejemplo los firmantes del manifiesto de los 250 de los Comuns que llaman a no votar el 1o sean calificados directamente como franquistas, que yo no sé si esto le puede hacer realmente gracia a alguien. No sé qué gracia tiene construir una República en el que el mero hecho de votar No a la república catalana viendo como se está configurando, te sitúe como franquista.
Yo soy muy gracioso y me paso a veces. Pero, ¿realmente los compañeros que han colgado esos carteles piensan que los que vemos que un referendum es la única salida, pero que lo que se está preparando para el 1o no tiene buena pinta, somos franquistas?
Cuando Repúblicadesdebaix ha reivindicado la acción, he pensado que los suyos, los independentistas de todo signo, pensarían 'joder, se han pasado'. Pero no, de repente colgar carteles con la cara de Franco el 18 de Julio, no para llamarle asesino, para apelar a la memoria de los represaliados y condenar un golpe de estado que frenó el progreso de la República Federal Española, sino para señalar como franquistas a quienes no apoyen el referendum o bien piensen votar No... es una jugada maestra.
Alucino. Servidor, piensa que el único futuro posible para una convivencia fraternal entre todos es el de una República Federal. Con la República Catalana si esta decide libremente federarse.
Ahora bien, si la mierda de Estado independiente que estamos construyendo tiene al frente de la vanguardia intelectual a peña que considera ideal 'LLAMAR A VOTAR Y VOTAR SÍ IDENTIFICANDO A LA GENTE QUE VOTA NO O NO QUIERE VOTAR COMO FRANQUISTAS', me parece que mi participación en el referéndum, si es que no se les ocurre otra idea brillante, cada vez la veo más remota. Y si participo es un NO como una catedral.
Ya no es suficiente el temor de que el Estado quede en manos de gente como el nuevo director de los Mossos o gente que homenajea a fascistas como los hermanos Badia tal y como hace el Conseller, no, es que los que vienen detrás son unos flipados de mucho cuidado.
Si no fuera porque les conozco, estaría realmente acojonado.
Estoy tan cabreado que no sé ni lo que escribo.
¿De verdad que la gente de izquierdas que no ve la viabilidad real de una consulta que no apela a la gente que se siente española únicamente y votaría que no, por ejemplo, o que considera que es una movilización en la que se debe participar pero que no sustituye a un referendum es franquista?
De partidos de orden, a franquistas y de ahí a dónde.
Hoy es un día para estar contra el fascismo. Contra el franquismo.
Qué pena. Y qué miedo.

Foto: Juan Carlos Coco

lunes, 17 de julio de 2017

Omar Sharif

Tener la mirada de Omar. Esa mirada de Sharif que hace que tengas ganas de que te cuente una historia de cuando vivía en Alejandría y estaba rodeado de perfumes y siluetas que se recortaban entre los callejones y que corrían huyendo de algo que no sabes explicar pero que ves en el fondo de los ojos de Sharif. El bigote de Sharif que seguro que le huele a café, a algún tipo de tabaco turco, cigarrette turche ma..., o le huele a té o le huele a algo que seguro que no es a lo que me huele a mí. Ni tengo la mirada de Sharif, de haber vivido tanto y tan interesante, aunque solo sea un actor al que se le ha quedado cara de haber vivido cosas interesante. Omar Sharif como un punto lejano que va poco a poco viniendo hacia ti, montado en un caballo, galopando a toda hostia por el desierto. Sharif viajando en un coche antiguo por entre montañas del Atlas, para llegar a su pueblo y no volver a salir de él jamás. Lluis Homar. Omar Sharif, entornando los ojos, ya mayor, muy mayor, sabiendo que simplemente entornando los ojos caerá rendida a su lado. No hace falta que le cuente ninguna historia inventada, ninguna historia que ha leído en un guión, sabe que no le hace falta guión, que no es Lluis Homar, que es Omar Sharif. Sharif. Sentado en una mesa, con una pierna más adelantada que la otra, jugando con la cucharilla del té, mirándote a los ojos con la confianza de saber que tienes la cara de Omar Sharif. Prueba a hacerlo tú. Prueba a juguetear con la cucharilla del café, mirar a la interlocutora con cara de haber vivido muchas cosas, haber visto muchos sitios, haberlo leído casi todo, haberlo probado todo, pero con tu cara. No con la cara de Omar Sharif, con un bigote oliendo a pizza del Tarradellas. Prueba. No te sale. Lo sabes. No lo intentas. No lo volverás a intentar jamás. Omar Sharif es capaz de salir a bailar cuando le dicen que salga a bailar. Sharif no necesita salir a bailar. No sales a bailar. Omar Sharif haciendo de mexicano en alguna película. O de griego. O de ruso. Omar Sharif, ahora lo recuerdo, en mitad de la Revolución rusa, enamorado completamente de Julie Christie, olvidando absolutamente Alejandría y los perfumes de una ciudad que ya no existe. No busquéis en Google, es un error adrede. En las estepas rusas, muriéndose de frío, a Omar SSharif le debe oler el bigote a helado de nata. Nata sola, sin nada. Omar Sharif, que cree en la Revolución pero un poco solo. Omar Sharif, deseando que se acabe la película para poder volver a su hotel en la costa francesa y esperar a que le llamen de alguna pequeña productora que le de lustre a su nombre haciendo de anciano que vive en Francia. A ver si pica alguien. Sharif. Me imagino a Omar Sharif fumando un cigarrillo, paseando junto a una mujer, el viento mece su pelo. El de ella. Él la mira y sonríe. Fuma. Viene en el guión. Fuma. Viene en el guión. Sonríe. Cuando el director dice ‘corten’, Sharif escupe en el suelo y pide una cocacola para quitarse el sabor de la boca. Vuelve a escupir. Y sonríe. A mí no me sale.

domingo, 16 de julio de 2017

La infracción de tráfico más grande de todas

Quizás estemos hablando del momento en el que la ley se quiebra, lo que conocemos como la ley más sagrada, la ley fundamental, la ley que nos sirve para ser personas y no animales, la ley que nos sirve para ser personas y no plantas, la ley que nos sirve para ser personas y no superhéroes que hacen lo que les da la puta gana con la ley aunque dicen que sirven a la ley, estamos hablando de romper con la ley. De no respetar la ley. No es como convocar un referéndum respetando una ley pero quizás no cumpliendo con otra ley o a sabiendas que el resultado no tendrá valor de ley. Siempre que no sea en Venezuela y entonces abres las portadas de todos los noticiarios. No eso. No se trata de bajar por el Paso Lorenzo Serra para abajo y doblar a la izquierda para incorporarte a la Avenida Santa Coloma ante la extrañeza de propios y extraños y fuera de las horas delimitadas por el cartelito que hay debajo de la señal. Estamos hablando de algo mucho peor.
Sábado por la mañana. Una humilde vecina saca la bolsa de la basura. Un humilde y anónimo informante, uno de esos halcones callejeros que están siempre en la calle y como están siempre en la calle de todo se enteran. Uno de esos humildes colomenses que están ahí. Que lo saben, que te ven. Que te conocen. A los que le pasan las cosas por que se mueven y lo ven. La humilde vecina estaba tirando la bolsa de la basura cuando de repente El Diablo Satán, viniendo a toda hostia desde Barcelona (porque viniendo así solo podía venir de Barcelona, malvado y veloz), enfila el paseo Lorenzo Serra entrando hipotéticamente desde el puente y en lugar de seguir su alocado viaje a ninguna parte hacia arriba, hacia el fondo visitando las dos o tres rotondas que nos estorban antes de llegar a Badalona, o bien, girar a la derecha y navegar por la Avenida Santa Coloma que a esa hora tan temprana (ocho y media, lo hemos dicho o no) no tiene todavía ni un coche o furgona de reparto en doble fila, en lugar de todo eso, en lugar de cualquier otra posibilidad, el Diablo Satán a bordo de un Mercedes, gira a la izquierda.
Giró a la izquierda subiendo por el Paseo Lorenzo Serra. Demonio. Satán. La infracción de tráfico más grave de todos los tiempos. La infracción definitiva. La infracción más alucinante que hayan imaginado los ojos de un colomense. Ni pintarte un parking para ti solo. Ni siquiera eso. Giró a la izquierda en la óptica y a la velocidad que iba, Demonio Satán, Diablo Satán, no consigue controlar su eficaz máquina alemana y se lleva por delante el semáforo y lo derriba, lo deja en nada. Adiós. Adiós semáforo de donde antes estaba la lionesa. Adiós. Y el coche, visiblemente dañado, pero no su ocupante, parece que no, pero ahí sigue. Y a los pocos segundos, y cuando ya una pléyade, una turba de vecinos apostados en sus balcones ha salido a… sus balcones a mirar a ver qué narices pasa en la calle a las ocho de la mañana con esas velocidades y con esos golpes y con esos llevarse los semáforos por delante. Y el Diablo Satán al volante, enciende de nuevo el coche y se pira por donde ha venido. Y allí se quedan todos sin el semáforo.
Unas horas después, otro humilde colomense sale a la calle. Remonta hacia arriba por el Paseo Lorenzo Serra, se queda esperando a cruzar la Avenida Francesc Macià y mira hacia delante. El semáforo no se pone en rojo. En Verde. Mira a ver si el semáforo no estaba en la farola o dónde está el semáforo. Una cinta de la urbana, una señal. Qué está pasando aquí. Qué nos está pasando.
Es el mes de julio este que nos está volviendo locos a todos.

viernes, 14 de julio de 2017

El Paseo Alameda vive, la lucha sigue

Ya lo hemos constatado otras veces. Lo que molesta es el tono. No es el contenido en sí sino cómo se dicen las cosas. El tono. Se pueden explicar las cosas bien y luego se pueden explicar las mismas cosas como si hubiera un error en el emisor previo o en el receptor.
Ayer tuvo lugar un encuentro con los vecinos por parte de la alcaldesa, en el colegio Santa Coloma, en principio para explicar de una vez por todas, cómo va a ir esto del Paseo Alameda (cada vez que dicen que el paseo Alameda, en realidad no tiene álamos, yo no sé qué me da… hemos vivido en el engaño y el error toda la vida. Bien merecería el paseo entonces ser arrasado y que no quedara de él…).
Al parecer, durante los últimos meses, no se ha explicado bien el asunto y eso ha provocado que los vecinos se hayan puesto un tanto de culo con el proyecto inicial. Un proyecto que de manera virtual se anunció a bombo y platillo hace ya algún año que otro y que, una vez que se ha bajado la pelota al suelo, se ha encontrado con que ‘no se entendía’. Que si menos metros de acera, que si te comes las terrazas, que si los puestos de comida, que si os lleváis la vida al otro lado, que si los coches están más cerca, que si lo que pasa es que queréis cargaros esto que hizo el Luis Hernández a toda costa… la gente no entiende que el progreso es mejor, como siempre.
Vean la imagen. Un montón de gente. Algarabía en el barrio y ganas de saber y de decir. Viene la alcaldesa, pero no viene sola. Para darle peso y poso al tema, la acompañan todos los concejales y con ellos, una marabunta de técnicos. Todos sentados en fila, mirando al público, y tan solo la alcaldesa, el regidor de Urbanismo Jordi Más y la técnica de participación Isuka Palau, de pie. Mientras los mayores hablan, un montón de niños juegan y juegan como solo los niños son capaces de hacer. Los niños y las niñas chillan, corren, se caen, se pelean, llaman a sus madres, vuelven a chillar. Son niños.
Los adultos somos de otra manera. También han venido regidores de la oposición, desde Ciudadanos hasta SOM y hasta llegar los nuestros. Llámenos como quieran. Comunes, Iniciativa, Gent d’esquerres, ICV-EUiA. El fuerte rechazo vecinal ha venido acompañado de una oposición también a las formas de participación por parte de los grupos políticos. Y, muy orgulloso, el gran trabajo realizado para conocer el qué y el como por parte de nuestro grupo Municipal, ha tenido su fruto.
El Ajuntament se ha visto obligado a, primero, hacer un acto como el de ayer, un acto en el que la alcaldesa desautoriza todo el proceso previo y en un ‘si no vengo yo a explicarlo, esto no sale adelante’, se pone como Stalin al frente de las tropas simplemente porque es Stalin. Y punto. Y los demás, claca. Segundo, ante las fuertes reticencias del vecindario con el primer proyecto, se pone en el tablero un segundo proyecto, llamado con toda la mala idea ‘conservador’ por parte de la alcaldesa que parece más una remodelación del paseo actual que el hacer tabla rasa con todo del proyecto inicial.
No son cosas menores. La presión vecinal y de los grupos políticos, e insisto, muy especialmente el de ICV-EUiA, con Alexandra Sevilla y Jonatan Fornés, ha provocado que pasara lo de ayer y que lo de ayer fuera un triunfo para todos y para todas. Un triunfo al menos simbólico: han tenido que escuchar, han tenido que rectificar, pero ojo, no han cambiado las formas.
Puede que por falta de costumbre de batallar en asambleas y espacios abiertos, lo de ayer situó al equipo de gobierno, a la alcaldesa, al regidor Jordi Mas y a la técnica Isuka Palau contra las cuerdas en más de una ocasión. Evidenciando nervios y falta de mano izquierda por parte de Palau, enojando al personal más que tranquilizándolo, desconocimiento a veces y cierto aire de desgana que transmite a veces el regidor de urbanismo; y el personalismo de la alcaldesa que cuando la cosa se ponía fea, agarraba el micro saltándose turnos y procedimientos, pasaba de la gente y hacía corrillos con vecinos, y pretendía ‘vender’ el proyecto inicial cuando, desde el primer momento en el que los vecinos vieron el segundo, su suerte estaba echada.
Así, se anunció un proceso ‘electoral’ por el que se elegirá cuál de los dos ‘paseos’quiere la gente. Dos proyectos que, con todo y con eso, siguen siendo proyectos elaborados sin el consenso de los vecinos, como ya se demostró ayer. Un proceso en el que votarán todos los colomenses y que tendrá lugar en octubre si no estamos mal informados. Estamos mal informados, es el 16 de septiembre.
El paseo Alameda es un espacio muy querido y muy peleado por parte de los vecinos. Un espacio que se ha ido dejando consumir, sin arreglar ni reacondicionar, esperando los mágicos fondos Edusi que permitieran otra obra genial de construcción de esa Nueva Santa Coloma que tanto gusta al PSC.
Pero se han olvidado de que en el Paseo vive gente. Y la gente del Paseo, sabe lo que quiere. Aunque le llamen Avenida, aunque le llamen bulevar, aunque en Europa las cosas sean más bonitas.
El Paseo está vivo y ni una broma.

jueves, 13 de julio de 2017

Karpov

Pelotas nuevas. Es una broma que hago y que solo me gusta a mí. Pelotas nuevas, en mitad de la partida. Cuando la partida cambia y de repente todo se gira, vas y dices lo de pelotas nuevas y, bueno, pues creas un poco de equívoco. Nada. Me he levantado un poco para ver qué tal desde aquí. He dicho lo de las pelotas nuevas y me he levantado. Todo es diferente. La partida ha cambiado a la mitad. En mitad de todo, a la mitad, en el mismo centro, en la misma parte central de la partida. Y me he tenido que levantar. Supongo que me he tenido que levantar también por el calorazo tremendo que hace y así no se puede estar. No han encendido el aire pero nos obligan a llevar el traje. Me encanta este traje. No me veo sin otra cosa. Un traje así gris, pero no me queda mal. No me veo mal. Me veo incluso estilazo. Me imagino con los brazos cruzados y me noto estilazo. Me lo dijeron una vez, no me lo creí. No me lo creí porque me estaba viendo. Si no me veo, es mejor. Ahora, por ejemplo, no me estoy viendo. En cambio, mira qué cara tiene él, que parece que se le va a salir el cerebro por la parte de delante. Qué angustia de hombre. No me gusta criticar a los otros, pero la cabeza se te va a tomar por el ñaca cada dos por tres si no le pones un poco de cosa a estas mierdas. Criticar a los demás. Míralo que está ahí que parece que se va a meter para adentro. Esto tenía que pasar. La partida ha saltado por los aires. Pelotas nuevas. Lo he dicho y me he levantado. A este no le hace gracia nada de nada. No es la primera vez. Pelotas nuevas. Desde aquí arriba parece que no voy mal. Pero si lo ve, si se da cuenta, estoy perdido. Pelotas nuevas. Así en progresión descendente. Me van a clavar una que me voy a estar acordando toda la vida de esto. Pelotas nuevas. Salto de calidad. Me he levantado porque no podía aguantar sentado de la incertidumbre. Porque la he cagado pero bien. Tan pendiente de la cara de tractor que tiene este y resulta que me la he comido pero bien comida. Me he levantado de la mesa para mirarlo desde arriba. A ver si desde arriba veo algo, pero lo único que hago es un poco de pose para la foto. Esto está vendido. Y como se de cuenta, estoy vendido y perdido pero del todo. Lo que no sé es cómo no se da cuenta. Igual hay algo que no estoy viendo yo. Pero no lo veo. Solo estoy para la broma y para la chanza. Y para la palabrita y para la bromeja. Y para la risita y el estilazo. Pero para la cosa seria, la que hace que ganes la partida, para eso no estoy. Y me doy cuenta. De que la he cagado pero bien cagada. He intentado lo de decir Pelotas nuevas para ver si pasaba algo. Por si al menos se reía. Voy a perder, pero que al menos nos estemos riendo todos mientras me hundo. La he cagado bien cagadita y ahora a ver quién me sienta. Si me siento igual me aplasto el desto. Y se me nota más. Qué harto que estoy del ajedrez. Y qué bien me sienta el traje este. ¿Por qué no me pongo más veces traje? Nadie lleva traje. Ahora... Ya se ha dado cuenta.