jueves, 22 de junio de 2017

Músicas contra el poder - Valentín Ladrero

Intentar hacer un análisis o una reflexión sobre cómo las músicas, populares, comerciales, etc., han trabajado para transformar el orden establecido y de cómo el mismo orden se ha servido de ellas para difundir una idea determinada o varias de ellas, parece una tarea inabarcable. Pero, porqué no intentarlo. Esto es lo que parece haber intentado llevar a cabo Valentín Ladrero en el volumen llamado Músicas contra el Poder. Canción popular y política en el siglo XX.
Un repaso que analiza cómo diversos colectivos se han servido de la música para difundir ideas, para combatir mediante canciones, estilismos, modas... que comienzan desde la música afroamericana, pasando por...
Por ir un poco a lo que me interesa. El libro está muy bien, si quieren es un libro un tanto superficial ya que tiene que tratar mucho estilos, muchas épocas, muchas trayectorias de artistas de aquí y de allá en un solo volumen, y eso no deja mucho margen a la profundidad. Pero no pasa nada. Desde el blues, al jazz, al flamenco, al hillbillie, al rock, al rock urbano, la música jamaicana, músicas brasileñas, francesas, sudamericanas... todo. Pero todo todo. Quizás se deja el Extremo Oriente, Rusia, Escandinavia... en fin.
La música. La música que te hace pensar. Música que subvierte las normas. Que no retrata un mundo feliz en el que todo va bien, música que señala los males de un sistema o de todos los sistemas. Músicas que rompen. Músicas que no se cantan para que todos estemos... o sí. No sé.
Es que se me va la cabeza a otras cosas y a otros temas. Músicas que van contra el orden. Pero qué orden. Claro. Habrá quien piense que cantar Insurrección de El Último de la Fila, ya puntúa como acto de insubordinación. O quizás lo sea cantar canciones de La Polla Records. O bailar canciones de la Pegatina. Yo, por ejemplo, creo que ponerme a chillar El amor es un sentimiento vestido con una camiseta de tirantes, o un camisón, es algo rompedor. Pero muy posiblemente me equivoque. Porque puedo estar equivocado.
Porque da igual quien cante una canción de Kortatu, si llevamos camisetas de Rage Against the Machine, o si somos fans de Bob Dylan pensando que Bob Dylan es... en realidad no sé. En realidad hablar sobre música y sobre si la música remueve conciencias... es bastante... bastantes puntos suspensivos.
Músicas que a mí me parecen políticas, cómo, por ejemplo Caetano Veloso, Os Mutantes o Tom Zé, rompen con muchas cosas de la música y del mensaje y de cómo presentar algo diferente... y sin embargo en el libro se tocan de manera tangencial. Es más importante el tránsito del soul al funk, por ejemplo. Por la difusión debe ser.
No sé. El libro me ha gustado, algunas partes más que otras, pero creo que todas tienen su qué, todas sirven para entender que la música dice cosas (la música dice cosas, matarme). Que las vidas de los músicos, muchas veces dicen más cosas que las cosas que cantan. Que la vida de Fela Kuti, de Violeta Parra, del mismo Bob Dylan, dicen más cosas a veces que las mismas canciones que recordamos.
También, el libro, como muchos libros, como un viaje en el metro, como un pleno municipal, como una acto feminista, como una colecta benéfica, como una calle cortada, nos dice que el poder no descansa. Que lo que hagas pensando que está moviendo el mundo, finalmente puede ser que lo apuntale nada más. Que hoy te crees que estás siendo un revolucionario y mañana eres nada más que un técnico de algo.
Que hablar de música es muy difícil. Que intentar hacer la revolución hablando de mestizaje y de sonidos globales, es muy difícil. Que intentar hacer la revolución en una rave, es muy difícil. Que intentar hacer la revolución adaptando a Góngora, es muy difícil.
Que no hablan de Tracey Chapman en todo el libro.
Que de lo más grande es leer la anécdota de Enrique Morente cantando canciones de vírgenes y santos en una fiesta de una asociación de vecinos lleno de gente esperando arengas políticas. Que eso es romper. Y lo otro también.

martes, 20 de junio de 2017

La coronación de la Reina de Inglaterra

Todavía ayer, a punto de que comenzase la ceremonia, había quien discutía que la Reina de Inglaterra no iba a venir a su propia coronación. Es lo que tiene la Reina de Inglaterra, que sabe cautivar a los cautos, a los incautos, a las amigas y a las mismísimas enemigas, en torno a su figura y su poderoso influjo y, sin que ellos ni ellas lo sepan, acaban formando parte de la Corte y su Pompa. Así, todos somos parte del decorado de sus sucesivas coronaciones. De las proclamaciones, de los nombramientos, de los fastos, de las fiestas, de las ceremonias de coronación en las que la Reina de Inglaterra, necesita de boato y de adulación, pero también de voces que hagan de contrapunto sonoro, colorido, violeta y rojo, negro y verde, siendo al final todos uno y uno todos en la propia Reina de Inglaterra.
Así, cuando la Reina de Inglaterra llegó a la plaza, todo el ceremonial estaba preparado y los elementos dispuestos para que transcurriera la gala de una manera ordenada, con ese punto de improvisación que nos gusta pensar que es improvisado, pero que desde casa se ve una impostura que no deja lugar a dudas. Todo estaba previsto y preparado. Una primera ceremonia de anunciación de la llegada a mediodía, a pleno sol, reservada para una plebe que no puede desligarse de los compromisos y de la circunstancia, y finalmente una ceremonia de coronación con la propia Reina de Inglaterra incluida en el programa. Como una más en principio, de nosotros mismos y de nosotras mismas, y finalmente como Reina de Inglaterra coronada, única figura que brilla en un firmamento en el que nosotros y también nosotras nos conformamos con el mágico papel de bolitas de poliespan que protegen a la Reina de Inglaterra de la soledad.
Ese es y ese ha de ser nuestro papel, autoimpuesto y sin crítica, el de relleno ornamental en las sucesivas coronaciones de la Reina de Inglaterra. Estamos y estaremos para ser parte del decorado, para participar de las coronaciones, de las marchas, de las cacerías, de los bailes, de los cantes, de las representaciones del ballet nacional, del cálido fulgor que desprende su figura. Estar cerca, ser parte de su mundo y su situación. Ser parte de la otra parte de la plaza, de la otra parte de la bancada reservada a los familiares del novio, o de la novia, pero parte de la ceremonia de coronación de la Reina de Inglaterra.
Llegó y sus fieles se lanzaron a proclamarla como eterna Reina de Inglaterra, ungida en tierras lejanas por otras voces de más autoridad, que han conquistado todas las Inglaterras y prometen asimilarnos a nosotros, como si fuéramos escoceses, en su reino. Parte del decorado, parte de la masa que hace que no sean ellos solos, los entregados a su brillo y su partido, los que aplaudan y besen.
Nosotros, con nuestro tipismo, con nuestra historia, con nuestras ganas de gustar, con nuestras ganas de estar, de que la Reina de Inglaterra nos mire, nos escuche, nos haga caso, entregue su mano para poder rozar nuestros impuros (o puros) labios y que con nuestra impureza (o pureza) ella se contamine de lo nuestro. Y al fin todos somos ella.
Y nos sentamos junto a ella, y participamos de su gloria, y nos sentimos en la gloria. Parte de. Bolitas de poliespan que revisten a la Reina de Inglaterra de magnificencia y al mismo tiempo de humildad y tolerancia. Juguemos junto a ella el juego de la representación, hagamos de nuevo el papel del bufón de la corte. Seamos esa nota de color en la coronación, el del turbante, el del peinado extraño, el de la proclama furibunda. Un bonito fondo que da sentido a la democracia. A su lado, somos. A su lado, estamos.
Y en las fotos no salimos, pero sabemos cómo fue todo. Y lo contamos. Y no lo haremos más. Hasta la próxima.
La ceremonia de coronación transcurrió con el orden supuesto. Llegada, recepción, memorial de agravios y finalmente representación y despedida. La Reina de Inglaterra, cansada después de tanto viaje y conquista, se retiró.
No se valoró la idea de acompañar a su Excelencia por las calles con una Tuna de ciudad universitaria que ya está tardando en ponerse en marcha (y cuántos no darían un brazo por...). Una ronda que meciera los oídos de la Reina de Inglaterra.
Lo podemos proponer. En la próxima Asamblea.

lunes, 19 de junio de 2017

30 años de Bar Rey. Un bar de Santa Coloma

El Bar Rey cumple 30 años. En esta encarnación. Como los grandes grupos de rock, esta alineación del Bar Rey es la gloriosa. El Carlos, la Nuri y el Rafa. Antes estuvo también la madre de los Castis en la cocina, pero esta es la alineación de hoy, la que se pueden encontrar si vais al chaflán que une el Paseo Lorenzo Serra y la muy gloriosa Calle San Joaquín.
Qué tiene este bar. Hace aproximadamente un año, escribí un texto en el que venía a contar que yo, que era tan guay, que había ascendido en la escala social, que ya no era 'del barrio' porque frecuentaba los bares y bodegas de la plaza de la Vila y la Sant Carles, yo, como digo, era tan importante que pensaba que todo lo que sucedía en el Rey tenía que ver conmigo. Que yo era el centro del mundo. En fin. Lo hice tan mal que nadie entendió nada.
El Bar Rey es un bar de Santa Coloma. Un bar al que puedes llevar a los colegas a tomar algo, a las colegas a comer un plato combinado y viceversa. Un bar sin Facebook. Si Twitter. Sin Instagram. Porque es un bar de Santa Coloma y es en los bares de Santa Coloma donde te encuentras a la gente. La gente normal, los trabajadores de los talleres, los profesores del instituto cuando estaba el instituto, las trabajadoras de los supermercados, los colomenses que una vez que entran se ven atrapados en una vorágine de chistes espantosos a cargo del Rafa, o entran en una discusión sobre fútbol con el Carlos, o comenta la actualidad política con el fino ojo de la Nuri, los que vienen a pasar el rato porque no hay otra manera que pasar el rato que en compañía de alguien que te preste un poco de atención y te ponga algo de oído y te resuelva alguna duda de esas que te consumen, que te guíe, que te haga reír un rato, que te atienda con gracia, que te deje en paz cuando necesitas que te dejen en paz... un bar de Santa Coloma.
De los que hay en Santa Coloma y han hecho de Santa Coloma la ciudad más fascinante de todas las que se hacen y se deshacen. De los que construyen una ciudad. De los que no hay que querer. Porque son nuestros. Hay uno en cada barrio. Y hay miles de ellos. Los que acogieron un equipo de fútbol, los que hacen de local social, los que ponen de su parte para que el barrio no se joda más.
Un bar que no necesita nada más que ser un bar, un lugar en el que se desayuna antes de ir a currar, en el que comerte el bocata a mediodía, tomarte algo cuando vuelves de algún sitio, y no des mucho la murga o te creas que esto va a ser el hogar del chufeta, que no, que aquí a las ocho estamos ya todos en casa.
Hay muchos bares en Santa Coloma. Bares que han cambiado, bares con éxito de público porque viene 'gente de fuera' como si vinieran vacunados, bares que se mantienen fieles a un estilo, bares que son alegres, bares más oscuros, bares 'normalizados', bares buscando el bar que quisieran ser. Si algo tiene el Bar Rey es que es un bar que tiene claro lo que es y lo que quiere ser. Y lo mantiene. Y se mantiene. Un bar. Un bar con sus camareros vestidos de blanco, un bar en el que encontrarás a gente normal, a gente de la calle, a toda la gente, que va a un refugio, a un lugar seguro.
Un bar en el que aprender. En el que nosotros, los jovencitos que teníamos poco menos que 16 años y pasábamos las tardes allí perdiendo el tiempo con el pinball, con el ajedrez, con los chinos, hemos aprendido muchas cosas. Hemos aprendido a conocer a gente, a tratar con gente, a escuchar a la gente. Al que tiene problemas, al que le está yendo de puta madre, al que mejor no preguntar, al que acaba de salir, al que está yendo al curro, al que tiene una historia, al que va con la prisa, al que quiere Wifi, a la que quiere un agua antes de ir a ensayar al teatro, a la que quiere un cortado rápido, a la que está llevando al crío al cole, a la que va a la gestoría, o al que va a abrir su otro bar un poco más para allá. A que nos conozcan a nosotros. A veces bien, a veces mal.
Otro espacio de socialización. De qué conozco yo a este tío, de qué me suena esta chica... del Casti, del Rey.
Un sitio en el que aprender. No hay gracieta, broma, chascarrillo, idea, que no haya venido del Casti. Del Rey. El niño que mucho sabe. La casa de la grasa. La mesa de la empresa. Fuera o fuese. El oji de cueri. Podríamos estar toda la vida...
El otro día, después de comer con el Monedero, se nos ocurrió ir a tomar un café, dónde... joder, al Rey, claro. Me hizo ilusión. Un bar normal, de gente normal. Por eso es especial.
Hay muchos bares en Santa Coloma. Bares como el Rey (cuesta llamarle Rey cuando siempre le hemos llamado 'el casti'), bares en los que simplemente te encuentres bien. Nada más y nada menos. Y en los que aprendes a escuchar. Lo que tienen que decirte, si te apetece, los tres hermanos Castillejo.
Se cumplen 30 años de esta encarnación del Bar Rey. No sé si harán fiesta. El otro día el Perea me envió un Tweet con este montaje fotográfico. 30 años. Al Edu le pareció que era ayer. La madre del Edu vigilando desde la ventana. Madres dejándonos recados en el bar. No sé si harán fiesta.
Nos acordaremos de los que no están, de los que están o de los que no les encontramos. Del Flánagan, del Montserrat, del Stoikov, del Banachek... no daré más nombres.
Es cierto que los textos últimamente me están quedando sosos.
¿Harán fiesta?
¿Me quieres ver los calcetines?
Págate unos quintos ya. Y si te pica la barba, te jodes.
Felicidades, Castis!

sábado, 17 de junio de 2017

El Madrid y la segunda muerte del fútbol

Ahora que parece que muchos se frotan las manos ante la perspectiva de que Cristiano Ronaldo abandone el Real Madrid a consecuencia de sus problemas con Hacienda (problemas ni qué problemas, que ha hecho pirulas contables y punto), y cuando ya han pasado dos semanas de la final de la Champions que el Real Madrid (Real Madrid, Real Madrid, Real Madrid) venció de manera holgada, quiero volver a insistir en una idea que me sobrevino el año pasado, ha ido fortaleciéndose durante toda la temporada y se ha visto corroborada al final de la misma. El Real Madrid es el agujero negro del fútbol.
- Pero si se va Cristiano, entonces...
El fútbol está muerto y no le interesa a nadie. Desde que el final de la temporada se decretó con la celebración de las diferentes finales, no pasa nada. Durante la temporada, tampoco pasó nada. No hubo emoción, no hubo interés. Es la muerte. El fútbol no tiene interés porque se ha convertido en algo plano, blanco, luminoso, de mucha gente disfrutando de la nada, feliz y reluciente. Aburrida. El fútbol no tiene emoción  porque va a ganar el Madrid. Siempre. Aunque hay años que no gana, que cae eliminado, que las ligas se las lleva el Barça, que parece que el Barça puede hacer algo... el Barça es una patraña. Un enemigo que no llegará nunca a hacer sombra porque depende de contarse a sí mismo que es el mejor, que convenza a los demás, pero sin continuidad en el tiempo. El Real Madrid por contra, sin estar, siempre está presente, porque gana. Al final, el Madrid gana. Por mucho que discutamos, que nos riamos, que Cristiano Ronaldo sea patético, que Sergio Ramos sea patético, que Pepe sea un criminal, que sean bobos, relamidos, cursis, prepotentes... en el minuto noventa va a pasar algo. Han ganado. Y se han cargado la emoción.
Qué interés tiene ver los partidos de mi equipo, el Athletic Club de Bilbao, más allá de la supervivencia sentimental, de una manera de pasar la tarde, de socializar a duras penas. Si sabes que es todo mentira. Que no sirve de nada, que todo se limita a saber si este año el Madrid va a ganar la liga, se va a centrar en la Champions, si va a querer o no. De qué sirve saber tanto de fútbol, interesarse, ponerle ganas, conocer fichajes de última hora, si Messi es cada vez más viejo y el futuro y el presente sigue siendo blanco. De qué sirve seguir pendiente del fútbol. El fútbol está muerto y el Madrid es su profeta. El Síiiiiiiiiiiiii de CR7 son como las trompetas de la muerte del fútbol.
Solo hay una cosa que me incomode más que un discurso fascista o la impostura de quien se quiere hacer pasar por compañero cuando no lo es. Solo hay algo peor. Ver al Madrid ganar. Porque mata lo que más me gusta del mundo. Podrán creer que mis simpatías pues derivan hacia el barcelonismo. Nada más lejos. Como bien apunta mi padre, el Barça no deja de ser un instrumento para frenar lo irrefrenable. El dominio absoluto, la negrura blanca, el abatimiento total de quienes hemos perdido la infancia con el 'Fútbol de la A a la Z', con los álbumes de cromos, con los Estudios Estadios de todas las putas temporadas, con el Gol a Gol, con los partidos de la liga holandesa del 33, con la copa América a las mil, con los Chile-Paraguay con un cesped tan alto como la luna. Tengo más camisetas de fútbol que de grupos musicales. Cristiano Ronaldo, viejo, galgo, y marcando goles. Y si no está Cristiano Ronaldo, ficharán a otro mejor. Y volverá a pasar.
Cómo me gustaba el fútbol. Con qué pasión leía el As, el Marca, para enterarme de los fichajes. Qué poco interés tiene todo esto ahora.
¿Por qué la gente sigue quedando para ver el fútbol? ¿Por qué discutir? ¿Por qué no asumir que la gente del Madrid, los madridistas, no tienen porqué hablar de fútbol? Los madridistas. Y el fútbol. Qué tiene que ver que seas del Madrid con el fútbol. No hay ninguna relación.
El Madrid mata al fútbol. Lo mató el año pasado, silenciosamente, a los penalties, creando la ficción de que todo se consigue por los pelos, con esfuerzo.
Este año, el sistema se ha presentado con toda su crudeza, ha ganado aplastando, marcando goles a troche y moche. El sistema le concedió una segunda oportunidad al Barça en aquel partido de vuelta... mentira.
El año que viene será peor. Nos llenan las noticias de pájaros, de fichajes, de noticias. La patraña del fútbol inglés. La escalofriante ausencia del fútbol italiano. El aburrimiento alemán. A nadie le interesa el fútbol.
Dejémoslo de lado de una vez. Que se lo queden ellos. Que no se vaya Cristiano. Vámonos nosotros.

viernes, 16 de junio de 2017

Miscelánea

José Manuel Soto en las fiestas mayores de un pueblo de Galicia. Baiona. Lleno absoluto. José Manuel Soto mira al público que espera que vaya desgranando una a una sus grandes canciones y piensa que, efectivamente, el éxito era eso. José Manuel Soto empieza el concierto con algunos nervios, hace tiempo que no se enfrenta a tanta gente, pero poco a poco va calentándose y es capaz de meterse por completo en la performance. Van cayendo algunas canciones que le apetece incluir en el repertorio y va salteando sus grandísimos éxitos. Las grandes canciones que le mantienen en el imaginario colectivo como un cantante con quien se puede contar para solucionarte un programa de fiestas. José Manuel Soto sabe que su mejor momento con la canción ha pasado, que ahora vive un poco de rentas, un poco de salir en la tele haciendo el payaso... no se ha metido en política, aunque si él hablara... Al final del concierto ha venido a verle el alcalde y la corporación municipal para agradecerle el grandísimo momento que ha hecho pasar a todos los gallegos allí reunidos. José Manuel Soto agradece por su parte la invitación para cantar y les promete que estará siempre en su corazón esta noche en Galicia. Se ha despedido con el 'Por ella', y la gente ha rugido. Ha bailado, se ha entregado. Se vuelven a sus casas contentos porque mañana es fiesta y vendrá otro artista de relumbrón. José Manuel Soto llama por teléfono a casa.
https://www.youtube.com/watch?v=KQ4lvUJ39fE

Te han dicho que es mejor que no escribas nada sobre el tema, pero has querido ir al encuentro de la verdad. No te has podido resistir y has lanzado toda la caballería para decir que están equivocados, tus compañeros están profundamente equivocados y que no esperabas que esto fuera a ir así. Y pese a que te han advertido que dejases pasar algo de tiempo, que no fueras a lo loco y por libre como siempre, has dicho que no, que te opinabas encima y que es mejor quedarte con la conciencia tranquila. Y has escrito lo que te ha dado la gana. Y has esperado a que te dijeran algo. Y te han llamado para decirte que qué has hecho, que cómo se te va la olla, pero que no pasa nada, que entienden que el momento es el que es y que bueno, no hay que hacer de un grano una montaña o de una arena un cemento o no sé. Y has jurado que no lo vas a volver a hacer, que necesitas sentirte libre, pero que entiende que haces daño. Y tú te sientes mal. Y decides que vas a hacer una nuevo viaje a un país lejano para encontrar un poco de paz y de relajo y a ver si desde la distancia las cosas se ven de otra manera y se calman los ánimos. No entiendes nada. Te vas. Te dicen que es una buena idea tomar distancia. Cuando vuelves han decidido que todo siga igual.
https://www.youtube.com/watch?v=KQ4lvUJ39fE

José Manuel Soto en un programa en el que hace imitaciones de gente. Le toca hacer una imitación de una personalidad de la política colomense. No lo hace porque se corta, porque tiene miedo de que le siente mal a la persona y se pueda sentir dolida. Le toca hacer una imitación de una personalidad del periodismo colomense y no lo hace. Se corta porque tiene miedo de que se pueda sentir ofendida. Le toca entonces hacer una imitación de un deportista colomense y se echa para atrás porque piensa que puede ofender a alguien con la imitación. Le proponen hacer una imitación de una cantante colomense y aunque al principio se siente tentado, finalmente decide no llevar a cabo dicha imitación porque le parece que puede ofender a alguien y a fin de cuentas, el panorama artístico de Santa Coloma no se merece el escarnio. Entonces, le proponen hacer una imitación de la alcaldesa de Santa Coloma y como no sabe si se va a ir o no, se lanza a hacer la imitación sin más preguntas. Y entonces...
https://www.youtube.com/watch?v=_CXJCnHsT9E

Me gusta llevar el pelo corto y hacerme pasar por un pelao veterano, de esos que visten bien y tienen clasaza. Me gusta luego decir que me gusta el rock progresivo y las largas creaciones de los primeros discos de Genesis y de Gong o de Caravan. Me gusta ponerme camisetas de equipos de fútbol y luego decir que el fútbol es aburrido. Me gusta decir que me gustas y luego decir que no me gustas. Me gusta pensar cosas y luego hacer otras. Me gusta decir que soy un socialdemócrata sin tener ni papa de lo que significa. Me gusta decir que no y luego decir que si, pero que no. Me gusta no tener una opinión sobre el tema. Me gusta ir sobre la marcha. Me gusta saberme el nombre de muchas cosas y luego no decírselo a nadie. Me gusta pedir helado de chocolate y a las dos cucharadas estar hasta los huevos del helado de chocolate. Me gusta estar para querer irme a los dos minutos. Me gusta estar para luego decir que me tenía que ir. Me gusta llevar bigote pero en realidad llevo barba. Me gusta llevar el pelo corto pero lo que me gustaría es llevar el pelo largo. Me gustaría, sobre todo y por encima de todas las cosas, por encima de cualquier otra contradicción, estar en el lugar del otro. No es empatía. Es su puta madre.
https://www.youtube.com/watch?v=7X_3yOUKSOc

A José Manuel Soto le asomaban los pelos del pecho por debajo de la camisa. A mí me pasa un poco igual. A José Manuel Soto quizás eso le confiere una cierta imagen de hombría que le supura, pese a que su tez es paliducha y su mirada un poco cansinolenta. A José Manuel Soto le proponen cantar en unas fiestas de un pueblo porque un niño es muy fan y quieren que cante para él. Y va y canta y es todo bien. Es bien. En uno de los pueblos de España que ha tenido que visitar, le han presentado a las misses del pueblo y al mister también. Cuando ha finalizado todo ha llamado a casa y ha contado que el mundo de la canción es una mierda. Que quiere volver a casa. Que no se acostumbra a estar de gira y que él esperaba que todo fuera de otra manera. Que es todo una puta mierda. Que no lo va a hace más. Y paran en un bar de carretera. No, pasando de los bares de carretera, que están muy vistos. Y entonces, digo, en la radio de la furgoneta suena una de las últimas canciones de Beck y piensa que menuda mierda que ha hecho Beck. Y se para a pensar que a él Beck no le gusta, que ni siquiera lo conoce y cree que de nuevo el imbécil ese del blog está pensando por él. ¿Dónde está?
https://www.youtube.com/watch?v=c5M3chPv4v0

Sé lo que estáis pensando. Porque soy mentalista. Porque soy Guardia Civil. Porque soy el amo de la casa Abanderado de calzoncillos. Porque soy técnico de urbanismo. Porque soy gramático. Porque soy un periodista titulado. Porque soy Mosso d'Esquadra. Porque soy regidor de Villancicos y Navidades. Porque estoy parado. Porque manejo la mirada ovoide de una manera que me permite penetrar en las mentes y extraer los mejores pensamientos de la vida. Los mejores pensamientos del mundo directamente en su casa. Las mejores ideas del mundo, traídas directamente de los mejores cerebros de los mejores cantantes de canción aflamencada de hoy y de siempre. Un simposio de canción acaramelada aflamencada de las que se cantan en los escalones de los polideportivos multiusos donde van los aspirantes a artista de Operación Triunfo y de todo tipo de concursos. Una tormenta de ideas de las cuales yo les extraigo las mejores y se las sirvo en bandeja para que las degusten en compañía de sus seres queridos. Sé lo que estáis pensando. Porque me lo están pasando todo escrito en un papel. Esta noche hay fiestas de barrio, mañana también, pasado también. Siempre llueve en mi corazón.
https://www.youtube.com/watch?v=bvEexTomE1I

Qué bonito es todo. No me enseñes más postales. Feliz fin de semana.

jueves, 15 de junio de 2017

Moción de censura. Gol.

Que si menudo rollo, que si menuda pérdida de tiempo, que si esto, que si buena parte de lo otro. Que si a qué viene esta historia, que si la oportunidad ya pasó, que si esto es un... Gol. Ha sido gol. El árbitro ha salido corriendo hacia el centro del campo mientras estaban discutiendo si era fuera de juego o si...
La moción de censura presentada por Unidos Podemos, con el apoyo de las confluencias y el voto a favor de ERC y EH Bildu, ha sido un éxito. Y no lo digo yo, cegado por las ganas de que todo salga bien y con las gafas de verlo todo de color morado con trazas de rojo y granatoso. Es que ayer lo dijo Angels Barceló en la SER. Es que incluso (no he visto el vídeo, que conste y que me dure por muchos años), es que incluso lo ha dicho Iñaki Gabilondo. Que si Podemos se hace mayor, que si Podemos tal, que si Pablo Iglesias.
Que si Irene Montero se ha destapado como una gran parlamentaria. Mi padre, el primer día de moción de censura, mientras veíamos la tele hacía gestos y decía 'joder cómo habla'. La primera intervención de Irene Montero desgranando los motivos por los cuales se presentaba la moción de censura, fueron apabullantes.
Se habla mucho de la llegada de la voz de la calle al Congreso y al senado. Se habla de intervenciones emocionantes, de intervenciones emocionadas, de rapapolvos, de intervenciones que daban sopas con onda a los adocenados representantes de lo de siempre... pero yo hasta hoy no había visto la voz airada de la calle en el Congreso. ¿Saben eso de que 'no te quejes en el bar y organízate'? Pues bien. Parece que según que gente ha pasado de quejarse en el bar a organizarse y ponerse en ebullición en el Congreso. Y mola.
Mola que escuchen de primera mano lo que piensa la gente que está hasta el chisme de que nos tomen el pelo sistemáticamente y aquí no pase nada. De que nunca se den las condiciones objetivas para que pase nada.
- Un momento. Un momento. ¿Entonces con lo del referendum porqué pones tantas pegas? ¿Es que para un sitio sí y otro no?
Ni un momento ni nada. Estoy hablando de otra cosa. Estoy hablando de que a las intervenciones siempre magistrales de Alberto Garzón, al sentido que le pone a las cosas el Xavi Domènech, a la emoción de gente como la Maria Freixanet, al histrionismo de Pablo Iglesias, al sabiondismo de Errejón, se le suma ayer la voz airada de Irene Montero. Vaya bulla. Yo creo que dejó la cosa tan calentita que ya todo fue a remolque de lo que soltó en ese discurso que fue un martillo. Un 'ahora me voy a quedar más a gusto que Dios y como yo millones de personas que estamos hasta los pelos de que esta tropa pase de todo y nos tome por unos gualtrapas, se van a cagar'.
Y se cagaron.
El PP en su línea. Somos un partido de ley y orden. Fatal. Pero tienen su público. Este es un país muy conservador. PP y PSOE son primera y segunda fuerza todavía. Y no podemos dejar que eso siga sucediendo. Hemos de seguir trabajando por un país en marcha. En la marcha, el que se queda quieto es el que se queda atrás. Si nos seguimos conformando con lo que es posible... mal.
- Pero entonces, qué dices del referendum unilateral. Porqué no apoyáis lo del referendum unilateral y así ese país en marcha...
Que te entiendo. Sigo. El PSOE con nuevo portavoz que repitió mil doscientas veces que fue del PCE, para recordarnos que, efectivamente, hay gente del PCE o de grupos afines que acaban en el PSOE, y que supongo que tienen la puerta abierta siempre que quieran, y que buen tono, que bueno, pero que hace un año Podemos no quiso pactar con ellos... y con Ciudadanos.
Ciudadanos. Es muy cruel y quizás un poco fuerte que te digan que no vales para nada. Yo soy más cariñoso. Yo sé que sirven para mucho y espero de manera ferviente que la aventura de Ciudadanos dure muchos muchos años.
El PSOE. Hoy Pedro Sánchez escribe un artículo en el mundo. La foto es de un Pablo Iglesias en estado de postración ante el portavoz socialista. Con toda la mala idea.
Si algo ha demostrado esta moción es que se acabó lo de que nosotros vamos por debajo y a ver qué tienen a bien concedernos. Nosotros ya hemos puesto el huevo. Ahora el que venga, que se moje. Si no hace nada el PSOE, como siempre, nosotros ya no esperamos.
- Pero entonces, porqué en Catalunya vosotros no estáis con quienes queremos la...
Oye. Ya vale. Es mi texto.
El Pdecat aplaudiendo a Bildu porque... mientras ellos se abstenían. No tengo más que añadir.
Felices fiestas.
Se reanuda el partido. Ahora a no encerrarse atrás.

miércoles, 14 de junio de 2017

Un paseo con Jorge Luis Borges

- Debe ser una gran cosa encontrarte con ese otro que dicen que eres. Ese otro que dicen, que te dicen, que te animan a ser. Encontrarte un día, como te pasó a ti, con el otro que eres tú en un banco sentado y empezar a hablar con él y preguntarle cómo lo ha hecho. Cómo se hace para ser esa otra persona que es capaz de hacer lo que dicen que vas a hacer, lo que puedes hacer, esa otra persona que no eres tú. Debe ser un flipe encontrarte con alguien que es lo que tú quisieras ser. Saber qué quieres ser. El otro. Otro. Otro o el otro. El que está en otro lugar que te parece siempre mejor. Que siempre será mejor. Debe ser genial encontrarte con ese otro y compartir con él un rato, hablar con él, desaparecer y que solo quedara ese otro, que a fin de cuentas es el bueno. El que cuenta. El que hace lo que se espera de ti. Debe haber otro como yo en alguna parte que, siendo como yo, haga o piense las cosas que yo no sé hacer y que no me atrevo a pensar.
- Creo que sé por dónde vas, pero no te acabo de coger.
- Sí. Bueno. No me explico con mucha claridad, porque debo utilizar metáforas o subterfugios o cualquier figura literaria que me sirva para no decir lo que tengo que decir. Ese otro. Pensar en relatos que sucedan a personas que sean como yo, meterme en los relatos, ser el otro, el que aparece en esos relatos. Ese otro ya soy yo. Me gustaría, sin embargo, ser otro. El otro que piensa la gente que soy.
- Esto creo que ya lo has escrito alguna vez. Estás obsesionado con el tema.
- Ya. He quedado contigo en el aniversario de tu muerte para dar una vuelta. Ahora que el sol ha bajado un poco se puede pasear. Y de paso aprovecho un momento para explicarte lo que me pasa con el otro.
- Eso de que ya no hace tanto calor. Podríamos haber quedado para dar un paseo a las ocho o así. Ahora hace todavía un calor del demonio. Yo, cuando me refería al otro, quería decir...
- Mejor no digas nada. No digas nada, porque quizás alguien quiera leer algo tuyo y si lo masticas mucho, posiblemente no lean.
- Oh, gracias.
- Nada. He parecido un poco borde. No pasa nada. Hoy estoy un poco así. Ayer, durante unas horas, me pareció ser ese otro del que hablan. Duró poquísimo y ni siquiera te sé decir el momento en el que ocurrió. Pero me pareció que podría ser. Muy fugaz. Fueron unos segundos. Igual ni siquiera sé si pasó. Me lo invento para quedar bien aquí. En cambio hoy no he conseguido ser ni unos pocos segundos ese otro. El otro que podría haber sido. Alguien que no sé si he de ser.
- Vaya paseo.
- Ya. Lo siento, pero te lo voy contando. Es una sensación extraña. Sueño con el otro. Con otro al que le pasan cosas que no me pasan a mi. Ni siquiera le pongo cara, solo sé que es el otro.
- Te lo estás inventando también.
- Sí. Voy diciendo frases al tuntún. Me da miedo que lleguemos a alguna parte y me digas que te tienes que ir.
- ¿Es a mí?
- Es a ti. ¿A quién te crees que le estoy hablando?
- ¿Es aquí?
- No, un poco más adelante.
- Hace mucho que no lees nada, verdad.
- Sí leo. Leo poca novela, es verdad, pero leo. Tampoco muchos cuentos. Recuerdo cuando leía tus cuentos la sensación de estar leyendo algo que me iba a impactar toda la vida. Que me iba a transformar en otro. Que a través de lo que tú escribías podría llegar a ser otra persona. Otro. Ese otro que todo lo sabe, que lo conoce aunque no haya ido nunca, que lo sabe hacer aunque no lo haya hecho. Que lo sepa contar.
- Y no.
- Nunca. Jamás.
- Deja de contar nada, entonces. O imita a otros. O a mí. No te preocupes. Algo saldrá. O lee. Leer es tan...
- Ya, tan valioso o más que escribir.
- Pues entonces...
- Prefiero escribir. Mientras escribo digo. Y tengo ganas de decir. De gritar. No sé. De pintarlo por las paredes.
- ¿Hemos llegado?
- Eso debe ser. Que hemos llegado. Hay alguien ahí.
- Pues ya sabes.