lunes, 19 de febrero de 2018

Chaqueta de pana por las pensiones

La vida está llena de sorpresas. Puedes abrir una bolsa de patatas y encontrarte comiendo ganchitos. Puedes abrir una lata de cocacola y beber cerveza. Puedes creer que estás leyendo una revista y es un libro. Puedes pensar que vas a un acto y estás en otro acto. Y no es la primera vez que me pasa y supongo que no será la última.
Hablamos de pensiones porque es un tema peludo. De vez en cuando, o casi siempre, nos lanzan alarmas, las pensiones se acaban, no habrá dinero, no hay ya dinero, los viejos son muchos y chupan mucho, ya no hay trabajo fijo, nadie cotiza, algo hay que hacer. Y como hay que hacer algo y parece que lo de siempre no funciona, se organizan colectivos al margen de lo de siempre, como por ejemplo la Marea Pensionista. El acto lo organiza la Asociación de vecinos de Can Mariner. El acto lo presenta Sebastián Cuenca, asesor jurídico de la Asociación. En el acto participan la alcaldesa Núria Parlon, el miembro del colectiu Ronda Miguel Arenas (el colectiu Ronda es un grupo de abogados con conciencia, capaces de asesorar y ayudar a todo tipo de colectivos con una lucha que merezca la pena, que hoy son casi todas) y Domiciano Sandoval, responsable de la Marea Pensionista. Yo hubiera ido de cara y hubiera presentado a Núria Parlon como responsable del PSC local. Yendo de cara. Y quizás los otros ponentes hubieran puesto otra cara. 
Entre el público, todos los regidores socialistas disponibles y cierto aire de que aquello era otra cosa. Les voy a decir una cosa, dentro de un año y medio empieza la campaña electoral. Entre el público dos regidoras, una de SOM y otra de Ciudadanos. Y bueno. El acto.
El acto tiene lugar en un momento en el que las pensiones peligran. Siempre peligran. Veamos. La intervención de Núria Parlon viene a decir que el capitalismo es lo que es, que es malo, y que con un modelo de socialdemocracia clásico, habría posibilidad de que esto se revertiera. Un discurso de izquierda clásica, un discurso que habría aplaudido cualquiera que pase por allí. Un discurso de ole. Pero no olvidemos que el PSC es parte del PSOE y que este partido últimamente, los últimos 40 años podríamos decir, es actor indispensable para llegar a donde hemos llegado. Reformas laborales como la de Zapatero que la propia Parlón defendió en su día, el proceso de reconversión industrial, el modelo productivo, todo ello es obra tanto del maléfico PP como del PSOE. Y sin embargo ahí estaba, marcándose el discurso más a la izquierda posible, como si allí fuéramos todos partícipes de un mismo ideario, todos los ponentes, y todo el público. Ella como representante de todos los ciudadanos colomenses… ¿de izquierdas? Vas a un acto de una cosa y te encuentras con otra. Si tenemos una sociedad con una precariedad como la que tenemos es obra de todo un modelo de país diseñado desde la Unión Europea con la colaboración de conservadores y socialistas, con una juventud que no sabremos si tendrá pensiones o no en su vida, ni un proyecto de vida jamás nunca, cuyo futuro es oscuro, pero un futuro oscuro que ellos y ellas ven normal. Así que todo muy bien. 
La intervención de Miguel Arenas del Colectiu Ronda se basa en la cuestión de género con toda la razón del mundo. Es decir, las mujeres cobran menos pensiones, menos cantidad y menos todo. Por una vida en la que su trabajo no cotiza, su trabajo se paga menos y no se registra en ninguna parte. Señalarlo, una y mil veces, no es suficiente. El ponente aporta datos, números, cifras, que explican que en este país las pensiones no son el problema. Que las pensiones no son demasiadas ni son suficientes. Que en lugar de retroceder hay que avanzar. Que el dinero que se paga no es tanto como para poner excusas. Que hay que acabar con la brecha salarial. Que hay que acabar con la brecha de género. Y que está bien recurrir y mover cosas en juzgados pero hay que salir a la calle. Y pone en valor propuestas de la Cup y de Unidos Podemos que no han llegado a nada, una frenada por pdecat y erc y otra frenada por… sí, ya saben. Y ha dado los datos suficientes para que tengamos claro que… pero no sé si eso es lo que la gente busca.
Con menos datos, pero con un lenguaje más claro, Domiciano Sandoval hace una intervención sencilla en la que insiste en que las pensiones, el dinero, los mayores lo tienen mal o bastante mal, que el dinero de las pensiones es un nicho de negocio que no se puede desdeñar y las empresas lo saben. Y que los mayores mal, pero que la gente joven que sepan que mal fatal. Que está todo pensado para que el futuro de la gente mayor sea lo que en mi pueblo se llama ‘lampar’. Y ya está. Y que hay que luchar y que hay que movilizarse y que para eso están. Su discurso está muy bien, pero me mosquea ese acto de adoración hacia la alcaldesa, representante del PSC en la tierra, como si ella fuera otra cosa, diferente a su partido. Como si el PSC de Santa Coloma fuera independiente, fuera de la órbita de un partido que es lo que es y que acaba haciendo, sistemáticamente, lo que ya sabemos. Pero ahí está, marcando el gol año tras año. Saliendo en la foto. Siendo portavoces de algo que luego no aplicarán jamás.
El acto parece ir tan bien de tiempo que hay turno de palabras. A los mítines de rigor con las caras más o menos reconocibles animando a luchar y demás, cuando la desmovilización es alarmante, se suceden intervenciones que quieren poner el dedo en la llaga que son discutidas. Hemos venido a saber si hay futuro o hacer un canto a… hemos venido a hacer un canto a.
No me quisiera dejar un hecho que me mosquea y mucho. Teresa Franco, regidora de SOM, ha hecho su intervención en catalán. Ha sido la única persona durante las dos horas que ha hablado en catalán. No ha podido acabar su intervención porque una señora del público le ha espetado que hable en castellano. El moderador ha pedido respeto para todos, se ha medio aplaudido… Santa Coloma, año 2018. Vamos mal.
¿Han estado alguna vez en un colegio electoral? Los mayores votan por la mañana, temprano. Cuando recuentas los votos de abajo, los votos son de PP y PSOE. Clamamos por las pensiones, pero quién clama por las pensiones. Quién vota al PP. Quién va a votar a Ciudadanos. 
Creo que vamos muy mal. Y que lo que hacemos para solucionar las cosas lo dejamos en manos de quien no debemos, cometiendo una y otra vez el mismo error. 
Pero ahí estamos, para cambiarlo. Y no dejarnos tomar el pelo más veces. 

Fe de erratas: Son dos regidoras de Som. No vi a Anna Pérez.

El desconocido perfecto

No le conozco desde toda la vida. No sé cómo decirlo mejor. Le desconozco desde siempre. Hemos vivido casi en la misma calle, hemos frecuentado los mismos sitios, pero no le he visto en mi vida. A veces ocurre que alguien te suena, su cara te resulta familiar, lo tienes visto de alguna parte. Te informas, quién es. Es tal y entonces caes en que es cierto, que compartís algo. Otras veces ocurre que alguien parece haber estado toda la vida ahí y tú nunca has sabido de él. Ocurre otras veces que ese alguien no pasa desapercibido, que por una cosa o por otra llama la atención. Y tú, que te precias de ser una persona observadora y que, poco más o menos, puede decir que conoce ‘de vista’ a todo el mundo, has de reconocer que alguien se te ha escapado del radar. Y te sientes mejor cuando esto es común, que le pasa a más gente. Alguien a quien no conocemos desde siempre, se ha colado en nuestra vida.
Y nos lo encontramos en todos los conciertos de pequeño formato a los que solíamos ir y en los que examinamos con lupa cualquier cara nueva o cualquier cara extraña o cualquier cara familiar para certificar que hemos venido los que hemos venido, que ha venido quien no es habitual. Y nos lo encontramos en los bares que frecuentamos tan asiduamente que vigilamos la puerta para ver quién entra quién sale, quién está hablando con quien, quién se ha sentado en un rincón que no le pertoca. Y está ahí. Y está en lugares insospechados, y en otros que no guardan relación con la vida festiva y alocada que llevamos en este pueblo de dios. Y está caminando por la calle y te lo encuentras y entonces te das cuenta de que no sabes quién es e indagas y resulta que es alguien que está ahí de toda la vida y que dónde estás tú metido para no haber sabido nunca quién es.
Y no le conoces y ya es parte de tu vida. Y todos, todos los días le ves en alguna circunstancia, o te aparecen publicaciones en las que está presente, y participa en tu día a día como si fuera uno más. Y caes en la cuenta de que ya forma parte de ti, y quizás la cuadratura del círculo sería que os presentarais y que os conocierais y que participarais juntos de un recorrido que, a fin de cuentas, estáis haciendo ya en común. Y sería maravilloso, porque es perfecto. Es un desconocido perfecto porque es como tú, incluso mejor que tú, una versión perfeccionada y resulta que no lo conoces. Quizás deberías…
Y no. Lo mejor es el misterio. Y en el misterio está todo. En no saber quién es, en no saber a qué se dedica, en no saber cuál es su nombre, su profesión, su nada. Porque entonces sería una historia convencional de desconocimiento y encuentro. Y lo mejor es no saber. En mantenernos como desconocidos perfectos. Haciendo las cosas que nos gustan, apareciendo en los sitios donde se debe estar, participando en las cosas que nos hacen ser. Yo estoy, él está, no necesito más.

Inspired by R.

sábado, 17 de febrero de 2018

Desde el principio

Te subes en un tren en marcha y te adaptas a lo que hay. Puedes decidir cosas y puedes cabrearte, adaptarte, medrar. O puedes participar en la creación de algo nuevo. Con todo lo que eso conlleva. Si decimos que es algo nuevo, que está por hacer, quizás la gente piense que no es de fiar. Muchos querrán algo que ya está. Subirse al tren en marcha. Puede ser más emocionante construir el tren. Hacerlo tú. Cómo quieres que funcione.
Hoy hemos tenido un taller de organización de Catalunya en Comú. No es lo que mejor se me da, organizarme. No sabría decir. Pero es interesante, es estimulante, es ilusionante saber que estás participando en algo nuevo, el algo que se está haciendo. Quizás para no repetir los errores del pasado, para no repetir dinámicas del pasado, para recuperar todo lo bueno del pasado. Hacerlo de nuevo, parecido a, sin nada que ver. Pero diciendo lo que te parece. Que te pregunten.
Qué es un militante. Porqué hay que llamarle militante. Mejor llamarle activista. Cómo pagamos la bombona de butano que calienta la reunión. ¿Se hacen más cosas de manera presencial, yendo a los sitios, acudiendo a las reuniones, soltando una chapa en una asamblea, o de manera virtual? ¿Cómo decidimos? ¿Quién lo decide? ¿Es mejor un líder elegido por todos en torno al que se cree un equipo? ¿Es mejor que no haya líder? ¿Es mejor dos que uno? ¿Es mejor que los cargos electos estén al margen de la vida del partido? ¿Quién vigila al vigilante? ¿Somos un partido o somos una organización? ¿Tenemos claro que a partir de ya somos todos compañeros? ¿Es lo mismo ser eficiente que eficaz? ¿Tiene que ser eficaz una organización? ¿Es todo un desastre si no se hace como a mí me parece o como yo recuerdo que se hizo en un tiempo mítico? ¿Funciona? ¿Todo el mundo es igual? ¿Cómo nos organizamos? ¿Aquí somos libres de decidir quiénes son nuestros aliados y quiénes son nuestros adversarios? ¿Tenemos claro que nos queda un año para las municipales? ¿Cuál es el horizonte? ¿Es demasiado electoralista? ¿Cómo solucionamos los conflictos? ¿Qué es un conflicto? ¿Quién paga todo esto? ¿Cómo se paga? ¿Cómo elegimos la dirección? ¿Tiene que haber una dirección? ¿Cuántos somos? ¿Me puedo llamar activista? ¿Qué es el activismo? ¿Deben pervivir la organizaciones previas? ¿Qué es la transparencia? ¿Qué significa que todo el mundo sepa lo que hacemos? ¿Debería estar escribiendo esto? ¿Sabemos lo que pasa en otros sitios? ¿Le interesa esto a alguien?
Son preguntas que han salido o que no han salido. Pero que nos hacemos. Porque estamos haciéndolo desde el principio. Y casi es mejor hacerlo desde el principio que acostumbrarnos a la comodidad de lo que había. Aunque muchos prefieran estar cómodos con lo de siempre, para hacer lo mismo, vistiéndolo de nuevo. Aquí lo estamos haciendo nosotros. Sabiendo mucho o sabiendo poco. Desde tu casa o yendo al Mas Fonollar un sábado por la mañana. Con gente de Badalona, de Barcelona, de Taradell o del Bages. Da lo mismo. Los mayores y los jóvenes. Los mayores jóvenes y los jóvenes viejos. Todos y todas. Portavoces y portavozas.
Y lo estamos haciendo. Y hace ilusión pensar que cuando esto salga, cuando se ponga en marcha, caminará porque lo hacemos entre todos y todas. Y lo hacemos porque esto, lo que hay, no nos gusta. Las cosas no se hacen por arte de magia. En mi casa se dice eso de que si quieres saber quién trae el agua, derrámala. Y ya estamos en marcha.

viernes, 16 de febrero de 2018

Tren

Un tren sale de una estación sin concretar a una hora concreta. Lo anuncia el propio tren con unos altavoces que tiene que anuncian que sale a una hora para llegar a otro sitio a una hora que se prevé, si no ahora, será en breve. Mucha gente acude a la estación de tren a decirle al tren que vaya ideas, que a quién se le ocurre salir hacia no se sabe dónde, hacia una parte, que cómo puede ser eso de que un tren decida que sale a una hora y que no sale a la hora que está convenida, a la hora que todo el mundo sabe que se tiene que salir. El tren contesta que va a salir y que le da igual y anuncia a todo dar que se va, que se está yendo. Y anima a todos los trenes del mundo a que sigan su ejemplo. Otros, en un trance diferente, aparecen en la vía del tren para animar al tren para que se vaya, que tire hacia delante, que no afloje, que siga por la vía que el tren se ha marcado y que no haga caso. Que todo tiene un principio y tiene un final y si no es una cosa será otra, pero que adelante. Los del otro lado de la vía siguen criticando que el tren se vaya, que el tren parta, que el tren tenga que irse, que el tren siga su camino. Y no ven bien ni el color del tren, ni las paradas anunciadas, ni las conexiones, ni la mercancía, ni el coste del pasaje, ni la máquina, ni los modelos de los vagones, no ven nada bien. Y el tren anuncia que va a salir el tren y que todo está a punto para salir. Que el tren se va.
Y unos y otros van diciendo lo que tiene que hacer el tren. Y el tren con más decisión y más fuerza dice que va a salir el tren. Y el tren, sí, efectivamente dice que va a salir el tren, pero el tren no se va. El tren no se está yendo. Y lo tiene todo muy claro y muy decidido. El tren va a salir, el tren se está yendo. Llegan otros trenes, llegan mercancías, llegan viajeros, llegan y se van diversos trenes. Los trenes van pasando y el tren se sigue quedando allí, pero anuncia que el tren va a salir.
Un tren sale de una estación sin concretar una hora. Con la firme decisión de salir y de llegar. A cualquier sitio, porque para eso es un tren. Porque para eso ha sido pensado como tren y no como otra cosa. Un tren autónomo que puede hacer lo que quiera. Hasta que quizás el tren deja de pensar que la vía es la correcta. Que la vía es la buena. Que la vía es la definitiva. Que quizás no haya vía.
Un tren no sale a ninguna hora de ninguna estación si el tren no quiere salir. Y finalmente han ganado los que piensan que el tren, donde mejor está, es en su puñetera casa sin salir o saliendo hacia ninguna parte. O saliendo para donde quiera el jefe de estación.
El caso es que el tren había hecho pensar que era un tren. Y no era un tren. Y ahora a ver cómo nos creemos a más trenes que digan que van a salir a tal hora de tal sitio. A una velocidad constante.
Ahora volverá a ser un tren de aquellos. El típico tren. Y pensábamos que iba a ser un tren.

jueves, 15 de febrero de 2018

Brienne de Tarth

No sé cómo acabará la serie ni el personaje, pero mi preferida es Brienne. Brienne, alta como lo más alto. Brienne de Tarth, embutida en una armadura. Brienne de Tarth, enfrentándose contra un oso. Brienne de Tarth, que parece que le mola Jaimie Lannister pero ni se lo dice ni se le puede notar, pero se le nota. No diré que a Jaimie Lannistern no le molara un poco. No sé cómo acaba la serie, porque no la he visto acabar, pero yo ya tengo mi personaje favorito.
Brienne. El nombre incluso me gusta. Brienne. Brienne de Tarth. Montando a caballo a toda hostia, persiguiendo a los malosos del tal Meñique mientras su escudero no sabe ni cómo coger las riendas. Brienne, que podría estar en pantalla todo el rato. Pero no está todo el rato en pantalla. Brienne, con el pelico así peinado para atrás, corto, rubio. Brienne con la cara redonda y los ojos redondos y azules. Brienne empuñando un espadón grande como un demonio y poniendo esa cara de me cago en la puta qué os pensáis que porque soy una tía no os voy a dejar tiesos a todos o qué. Pero a la vez con esa cara. Brienne explicando que de jovencita se bufaron de ella. Brienne explicando que ella fue feliz una vez pero que nunca más, porque se rieron de ella. Poniendo esa cara de tengo un juramento que cumplir y voy a cumplir el juramento. Brienne cumpliendo el juramento porque quizás no quiere cumplir con nada más. Y se la bufa todo. Y parece que vaya a tener un papel importante en la serie, porque si no, mantener ahí su historia colgando como si estuviera suspendida en el aire del relato durante capítulos y capítulos no se entiende.
Pero no quiero que me cuenten el final. Voy apurando capítulos de la quinta temporada. Quizás hoy vea los últimos. Juego de Tronos. Ver series. Estoy viendo series de hace un siglo. Tampoco me importa demasiado. Veo series de hace un siglo y no leo nada. No he leído nada en todo el año. Me tumbo en el sofá y me pongo a ver la serie. En dvd. Salen personajes, intrigas, lugares remotos, gente hablando en idiomas que no entiendo. Pero es cuando sale Brienne de Tarth cuando me engancho.
Igual exagero y lo que hago es decir que me gusta el personaje que menos interesa a todo el mundo. Brienne, sin interés. Brienne, con un escudero. Brienne con Arya en los capítulos anteriores. O no. Arya estaba con el otro. O estaba con ella. Es que la cuarta temporada la vi hace... no recuerdo. No recuerdo nada. Solo me acuerdo de la cara de Brienne cuando tiene miedo y cuando está atacando como si no hubiera nada más en el mundo. Atacar. Con todo. Participando en un torneo.
Brienne. Ese nombre. Brienne. Los nombres de esta serie están como cambiados. Como alterados. Pero me gusta Brienne. El nombre de Brienne. Con ese pelo corto, peinadito sin que se le caiga el flequillo para delante. Brienne de Tarth. No quiero saber cómo se llama la actriz, la he visto en la vida real, en fotos, no me interesa.
Brienne de Tarth. Qué le pasará. Me interesa. Quiero saber. Y no quiero saber. No quiero que nadie me diga nada. No quiero que se muera en una de esas masacres que se organizan al final de cada temporada. Juego de Tronos. La gente analizando Juego de tronos y la forma de proceder en juego de tronos como si juego de tronos fuera el príncipe de Maquiavelo. No quiero encariñarme con el personaje y que se muera porque me mola. Me pasa mucho. Si me encariño con un personaje se jode. Se va a morir. Va a palmar. Verás como no sale más. Por eso me gusta que salga poco. Que no salga demasiado.
Con esa cara de miedo y con esa cara de hacer daño. Con esa cara y con esa espada. Fuerte. Alta. Con armadura. Capaz de arrancarte la cabeza si quiere.
Brienne. Brienne de Tarth.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Ohio

Hacía... ni me acuerdo que no mirábamos el buzón y nos hemos encontrado con una gratísima sorpresa. Daniel Discepolo ha publicado una nueva colección de relatos bajo el título 'América', que nos ha parecido francamente interesante. Compartimos aquí el texto 'Ohio', delicioso.
'Johannes Maria Albertas trabajó duramente durante su infancia y juventud en Finlandia hasta que consiguió el dinero suficiente para salir de su país. Nacido en un pueblo pequeño junto a Turku, no hizo mucho caso de las vicisitudes políticas de su tiempo, que pasaron por su vida como los rayos de sol y los rayos de luna, que sabes que están pero no te das cuenta. Ni la primera guerra mundial, ni la revolución, ni la contrarrevolución, ni la independencia, ni la no independencia, hicieron mella en su verdadero afán que no era otro que salir de Finlandia. Así, cuando tuvo 19 años recién cumplidos y con todo el dinero ganado escondido debajo de un colchón de la casa que compartía con su padre y su hermano Robertas -su madre Ekka falleció cuando tuvo a su segundo hijo-, dejó una nota encima de la mesa avisándoles de que se marchaba. A América. Y partió en un buque inglés que hacía el recorrido entre Helsinki y Londres para de ahí partir para los Estados Unidos. Los motivos por los que escogió marchar a Estados Unidos y no a otro lugar, no nos han sido revelados. Llegó al puerto de Boston un 17 de marzo de 1922 e intentó conectar con la colonia escandinava de la ciudad. No llegó a establecer contacto duradero con nadie más que con un sueco llamado Nils que trabajaba en una cervecería y soñaba con ser policía. Tras varias conversaciones, ambos planearon viajar al interior del país, a Ohio, para trabajar en alguna granja y hacer algo de dinero que les permitiera comprar sus propios terrenos. Nils no viajó con Albertas, que americanizó su nombre para llamarse John Albert. Albert se trasladó a Ohio y, efectivamente, consiguió su sueño de ser propietario de unas tierras, se casó con una americana de origen sueco llamada Margaret Larsson y tuvieron una hija, Echo.
Por su parte, Jon Arrospide nació en un caserío cerca de Lekeitio y se dedicó al pastoreo como su padre y como su abuelo. La familia Arrospide era una de las más importantes de la zona, con los rebaños más nutridos, las ovejas más fuertes y productivas. Sin embargo, su padre, Carlos Arrospide, lo apartó del campo y lo puso a estudiar. En principio su objetivo era el de hacer de él un hombre leído capaz de expandir el negocio. Lo que ocurrió es que Jon Arrospide, cuando marchó a estudiar a San Sebastián, estudió Leyes y a la edad de 19 años entró a trabajar como ayudante en un despacho, el de López de Eguilaz, de los más prestigiosos. Corrían los años de la Primera Guerra mundial y por un asunto de correspondencia y negocios entre metalúrgicos vascos y norteamericanos, Arrospide fue destinado a una oficina que el despacho de López de Eguilaz abrió en Nueva York. La metalurgia norteamericana se desarrolló en esos años de manera salvaje y era Pittsburg la ciudad más pujante en este aspecto. Sin embargo, a Arrospide no le convenció la jugada y se comunicó con San Sebastián y les dijo que, a la edad de 24 años su intención era establecerse por su cuenta. Y se fue a Cleveland, Ohio, quizás movido por las voces que le hablaban de unos pastores vascos que corrían por esos terrenos. No sabemos si alguna vez llegó a contactar con alguno de ellos. Se estableci´en Cleveland y montó su propio despacho, como tenía ideado, el Arrows Buffet. John Arrows, como comenzó a llamarse, conoció a una política local, la señorita Eunice Bernstein y se casaron. Tuvieron un hijo, al que llamaron Echo.
Ambos Echo se cruzaron un día abril de 1946 en la Universidad de Chicago mientras estudiaban Ciencias económicas. Comenzaron una relación. No vivieron en Ohio como sus padres.'

martes, 13 de febrero de 2018

Cuatro desahucios en #SantaColoma.

Bueno. Pues esas cosas que pasan un martes por la mañana en nuestra ciudad tan así que es Santa Coloma, que te puedes encontrar con que hay cuatro desahucios. Cuatro desahucios. Igual ustedes ya no tienen interés por este tema, o piensan que estos temas jamás tuvieron interés, pero sí, pasan. Cuatro desahucios. Por unas cosas o por otras, cuatro familias en cuatro domicilios de Santa Coloma, han vivido hoy la incertidumbre de verse en la calle. Desahucios. Fuera de su casa y ya veremos.
Las cifras dicen que no engañan. Y al parecer las cifras que no engañan dicen que está volviendo lo que tuvimos y lo que vivimos hace unos años. Los precios del alquiler por las nubes. Mucha gente vuelve a por los pisos en propiedad. La gente de los bancos dice que ahora no hay riesgo de burbuja inmobiliaria, que las condiciones han cambiado, que no volverá a pasar lo que pasó. Hoy han habido cuatro desahucios. El jueves pasado hubo unos cuantos. Este jueves, pasado mañana, se han anunciado otros. Si quieren estar al caso de lo que ocurre, visiten el twitter de la PAHV Gramenet o según que redes sociales y conocerán qué se cuece ahí.
Al fondo. Detrás de todo lo que ocurre, la vida, la miseria, la situación extrema, la miseria, la ruina, la lucha por la dignidad, la guerra a muerte por sobrevivir, la falta de escrúpulos, el voluntarismo, la implicación, la ignorancia, la pobreza, la riqueza, los que hacen mucho, los que cogen un micrófono y se encantan hablando y soltando arengas que llegan a ningún sitio, los que cogen un micrófono y gritan y gritan y gritan hasta que se les acaba el fuelle y no hace falta que digan nada que los has entendido perfectamente, los que pasan por tu lado y preguntan qué huelga es esta, los que preguntan si los desahuciados tienen hijos, los taxistas que pitan apoyando, los de las furgonas que pitan apoyando, casi todos son extranjeros. Casi todo el mundo es extranjero. Casi todo el mundo.
En la calle Jacint Verdaguer, el tercer desahucio, los dos primeros se han parado muy a primera hora. Mejor no entrar dentro, porque la finca es un desastre. Una vía de agua cae justo al lado de la caja de... es una familia con hijos. El banco malo. Son las once y media de la mañana. Hay gente de la Pahv de Santa Coloma y al cabo de unos minutos llegan los de la Pahv de Badalona. Los de Badalona gritan mucho más que los de aquí. Hace meses que no voy a ningún desahucio, pero los desahucios siguen produciéndose. Quizás no lo queramos ver, quizás parezcan o les parezcan realidades muy alejadas de sus realidades, pero están ahí. Un par de aceras más allá de sus bares con terrazas y nuevos establecimientos de vino bueno, hay gente a la que van a echar de sus casas no ahora, igual dentro de dos semanas.
Hablan de que todo vuelve a ir bien. Que los precios suben, es bueno, eso significa que hay. Que ya estamos en el camino. Que la inversión. Que el capital. Que ha sido efectivo todo lo que ha pasado. Sigue habiendo desahucios. Bancos rescatados con dinero público juegan con la vivienda de la gente. Sin escrúpulos.
Los escrúpulos. Vamos a la calle Sant Francesc que es a las doce el desahucio y no hay nadie todavía. Llegamos. Hace un frío espantoso. Nos dicen que en ese domicilio llevan dos años sin agua. La historia de ese domicilio, de ese desahucio, es tan así que es mejor correr un tupido velo y no contar nada. La miseria, la falta de escrúpulos, la pobreza peleando contra la pobreza. Los vecinos del piso han bajado. Los cerrajeros están esperando un poco más allá, para hacer su trabajo. Llega el personal especializado, hablan con el residente en ese piso. Antes vienen de hacerlo en la calle Jacint Verdaguer. Han suspendido uno y ahora van a ver si suspenden este. Uno lo han suspendido hasta el día 4 y el otro lo suspenden también hasta el día 9.
Sí se puede, dice la gente. La lucha. Se hacen discursos desde las tripas, llamando las cosas por su nombre, nombres zafios, nombres de trazo grueso, pero todos los entendemos. Y cuando se intenta ir más allá, chirría.
Y ahí sigue la cosa. Se presenta una moción en el pleno pasado. Se pide... bueno. Se pide, se exige. Este finde pasado hubo una mani contra la precariedad laboral. Éramos pocos, muy pocos. No conseguimos cortar la calle del todo. La mayoría, gente mayor. La precariedad laboral. No ganar lo suficiente, trabajar ya no significa salir de la pobreza.
Si no puedes pagar, no puedes vivir.
Si no podemos vivir, da igual un poco todo.
Pero hablemos de otra cosa.